¡Cuidado! El sexo podría estar contaminando tu energía

Aprende aquí cómo limpiarte de las malas vibraciones.

Cada vez somos más conscientes de los cuidados que debemos tener con nuestro cuerpo. Nos mantenemos limpios, nos lavamos los dientes, cuidamos de nuestra piel, vamos al médico cuando nos sentimos enfermos y prevenimos las enfermedades a través de la alimentación, el ejercicio u otras conductas y hábitos.

Lo mismo ocurre cuando tenemos una pareja, procuramos que nos guste, que tenga interés en nosotros y nos cuidamos a la hora de tener relaciones sexuales, ya sea con un acompañante estable o casual, protección necesaria para evitar embarazos, VIH y cualquier otra enfermedad de transmisión sexual.

Pero, así como tenemos un cuerpo físico del que nos preocupamos día a día, tenemos también un campo energético que nos rodea y es parte de nosotros, al que no solemos darle atención debido a que no lo percibimos con tanta claridad o no somos conscientes de él, pero que incide fuertemente en nuestros procesos de salud/enfermedad.

El campo energético o aura es un “conjunto de fuerzas electromagnéticas de densidades variables que se desprenden de los cuerpos físico, etérico, emocional, mental y espiritual. Está compuesto por muchas capas interrelacionadas, las cuales contienen información de todas nuestras vidas. El campo energético se modifica en función de nuestras emociones, pensamientos y de donde se sitúe nuestra conciencia de manera espacial y temporal”, explica Valeria Mandakovic, psicóloga y fundadora del Sistema de Sanación Alama.

Cuando se genera una fisura en el campo energético, las consecuencias pueden ser de dos tipos; fugas de energía y contaminación energética. La primera, hace referencia a la pérdida o escape de energía, pudiendo generar fatiga, cansancio, depresión y otras sensaciones negativas. Por otra parte, la contaminación energética implica la posibilidad de que por estas fisuras entren entidades y energías de baja vibración con efectos bastante nocivos, que varían dependiendo de qué tipo sean.

Y son varias las razones por las cuales se puede producir esta contaminación, siendo una de ellas, y quizás la más desconocida, las relaciones sexuales.

Se trata de un espacio en el que ocurre un intercambio o contagio de contaminaciones energéticas, ya que todos tenemos un campo energético o aura que nos rodea, y lo que ocurre en la relación sexual es que el campo energético de una persona se junta con el campo energético de otra, por lo que si esa persona está contaminada, todas esas energías de baja vibración podrían pasar al campo energético de esta otra persona y eso es lo que produce la contaminación energética.

“Si es posible, es bueno procurar que cada uno se haga una limpieza energética de manera periódica y, mejor aún si la hacen el mismo día, de manera que ambos estén libres de energías y entidades de baja vibración que puedan traspasarse de uno a otro. No está de más decir, a pesar que parezca de perogrullo, que en las relaciones sexuales casuales existe riesgo de contaminación energética”, señala la terapeuta Alama.

alama

La contaminación energética tiene consecuencias en diferentes áreas. A nivel emocional, tienden a exacerbarse algunas emociones destructivas y autodestructivas y/o se hacen más frecuentes. A nivel mental, pueden aparecer, también con mayor frecuencia, pensamientos negativos, rumiaciones o “rollos mentales” y, a nivel físico, pueden aparecer molestias, dolores, cansancio, etc. Algunos síntomas van haciéndose más frecuentes o intensos y terminan por transformarse en enfermedades físicas o trastornos psicológicos o psiquiátricos. Esto implica la posibilidad de que algunos cuadros puedan mejorar bastante tras una limpieza energética.

“Todas las personas están capacitadas para hacer limpiezas energéticas. Lo difícil, es encontrar un método que realmente limpie todo tipo de energías y entidades de baja vibración, que producen lo que se denomina como “contaminación energética”. Lo interesante de las técnicas de limpieza energética Alama, es que son seguras de aplicar, pues al utilizar un sistema de fichas, la persona que la ejecuta, no usa su propia energía en el proceso y, por ende, no se contamina”, señala la profesional.

Además, muchos otros métodos sólo incluyen la limpieza energética dentro del proceso, mientras que desde el enfoque Alama, la limpieza siempre va acompañada de un sellado del campo energético (para que no entren más entidades) y de protecciones energéticas, para disminuir la probabilidad de infección energética posterior.

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