4 señales que indican que no puedes controlar tu vida y necesitas un psicólogo

Existen muchas ideas equivocadas en torno a pedir ayuda de un psicólogo para sentirnos mejor

Todos experimentamos períodos de estrés, tristeza, dolor y confusión pero a veces dejamos que nuestras emociones nos consuman, afectando no sólo nuestro estado anímico, sino también a los que nos rodean.

Creemos que podemos solucionar nuestros problemas solos pero es obvio que no siempre es así.  A veces nuestras emociones son un grito de que no podemos con toda la carga, de que no somos todopoderosos y de que necesitamos ayuda.

Normalmente cuando pensamos en asistir a terapia, pensamos en un hombre de mediana edad, sentado con un portapapeles y gafas de media luna a media nariz, viéndonos de reojo mientras nos escucha lloriquear recostados desde otro sofá, nuestros traumas de vida. Creemos que automáticamente saldremos felices y que de un modo u otro seremos dependientes de él. Error.

La idea de acudir a un psicólogo está llena de mucho mitos vinculados con la forma en la que son presentados en las películas. Entre ellos, está la preocupación de que solo las personas "locas" necesitan terapia o que aceptar ayuda es un signo de debilidad.

Y aunque el tratamiento puede ser muy costoso y no siempre está cubierto a la par con otros servicios médicos siempre existen opciones para recibir ayuda profesional. Lo importante es no dejarla pasar.

Si tienes dudas sobre si debes recibir ayuda psicológica, estos puntos te serán una gran guía. 

1. Todo lo sientes con mayor intensidad

Todos nos enojamos y nos sentimos tristes, pero ¿cuán intenso y qué tan seguido ocurre esto?  Sentirse abrumado de manera regular podría indicar tienes un problema para controlar tus reacciones, provocando que las cosas pequeñas se vuelvan más intensas de lo que son. Pensar en las peores fatalidades de la vida es una forma de ansiedad, en la que cada preocupación es de gran tamaño y puede ser realmente paralizante y debilitante. Si sientes que continuamente tus emociones te bloquean, es momento de buscar ayuda.

2. ¿El malestar evita que lleves una vida normal?

Esta pregunta es clave al momento de decidir si es momento de acudir al psicólogo. A veces intensificamos tanto nuestros problema y emociones que nos generamos un malestar que podríamos evitar si planteáramos las cosas desde otra perspectiva. No podemos dejar que nuestras emociones afecten nuestro día a día pero a veces es inevitable que la tristeza haga que quedarse en cama sea mejor que salir al gimnasio o que sentir enojo evite que asistamos a una reunión social, pero cuando se vuelve recurrente entonces se vuelve un problema.

3. Te sientes estancada donde estás.

Sentir que constantemente estás haciendo lo mismo una y otra vez con el mismo resultado y sin ver avances o si sientes que estás atrapada en un lugar en el que no quieres estar y no ves cómo salir, es posible que necesites buscar ayuda profesional. Esto podría referirse a una mala relación, un estado de ánimo bajo constante o infelicidad en el trabajo. Un terapeuta puede ayudarte a mirar tu vida desde una perspectiva diferente y ayudarte a hacer algunos cambios positivos.

4. Recurres a sustancias para relajarte

Muchas veces cuando nos sentimos agobiados por algo, pensamos en tomar café, té o alguna bebida alcohólica. Este es fácil de eliminar ya que no es gran cosa: el alcohol ayuda a las personas a relajarse, y la mayoría de nosotros lo bebemos porque queremos sentirnos tranquilos. Está bien hacer esto de vez en cuando, pero si descubres que estás buscando una copa de vino todas las noches y no puedes sentirte bien sin eso, eso es un problema. Encontrar alivio en el estrés al permitirse el consumo diario de este tipo de bebidas es una señal de alerta de que no tenemos las habilidades correctas para manejar todas las presiones que nos llegan.

 

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