5 cosas que debes recordar para mejorar tu vida si padeces de ansiedad

La ansiedad es un monstruo terrible pero no debes dejar que te consuma

¿Cómo lidias con algo que has tenido desde que puedes recordar? Es decir, no es algo que hayas detectado como si se tratase de gripe, tampoco es una alergia ni un malestar estomacal pasajero. Es constante y punzante; siempre está ahí y aparece y desaparece una y otra vez cuando menos lo esperas.

LOS SÍNTOMAS DE ANSIEDAD AFECTAN MENTAL Y FÍSICAMENTE. Es terrible que los demás te juzguen porque de la nada comienzas a sentir que la cabeza te punza o que las manos te sudan sólo porque tuviste que atravesar la calle. En tu cabeza todo es caos y las cosas más insignificantes se vuelven verdaderas pesadillas.

La ansiedad no solo afecta nuestro cerebro y la forma en que procesamos el mundo que nos rodea, sino cómo podemos sentir los síntomas físicos del trastorno. Esto ocurre debido a una combinación de genética, de personalidad, del ambiente, de la dieta y a desequilibrios químicos en el cerebro. Todos estos factores pueden hacer que la ansiedad sea una carga para el cuerpo y puede provocar dolores de cabeza, sudores fríos, enrojecimiento de la cara, insomnio, rigidez muscular y más.

Mentalmente, la ansiedad nos hace obsesionarnos con cosas pequeñas y fijarnos en ciertas situaciones más de lo que otros lo hacen. Tratamos de manejar nuestra ansiedad lo mejor que podemos, pero muchos de nosotros sufrimos en silencio porque pensamos que los demás no lo entenderán.

La ansiedad puede tomar muchas formas, a veces da a conocer su presencia o se manifiesta dentro del subconsciente. Te entiendo perfectamente, por eso aquí hay algunas cosas para recordar cuando estás luchando con tu ansiedad:

1. Acepta lo que no puedes cambiar

Cuando algo te preocupa lo suficiente como para querer que cambie, es porque es importante para ti, pero no puedes permitir que eso consuma tu mundo. Solo podemos controlar nuestras emociones y cómo reaccionamos, todo lo demás es ajeno a nosotros. Pero, una vez que puedes aceptar lo que no puedes cambiar, sentirás más paz. No significa que no te importe, simplemente significa que no necesitas aferrarte al dolor de otra persona que ni siquiera sabe que estás sufriendo. Dejarás de sentir sobre tus hombros la carga de solucionar la vida de las personas que no son tu responsabilidad corregir.

2. Ignora el ruido mental

Cuando sientas que tu ansiedad te consume, tómate un momento para respirar y olvidarte del resto del mundo. Canta, baila o haz algo creativo con tus manos. El punto es hacer algo significativo y positivo que te traiga alegría y que te recuerde lo increíble que eres. Lo que sea que elijas, hazlo con confianza. Es probable que tu cabeza no deje de dar vueltas pero debes aprender a controlar tus pensamientos y a dejar tu mente en blanco. No es la solución mágica a todos tus problemas pero por lo menos, descansarás un poco de ese bombardeo que te agobia. Que tu ansiedad sea una inspiración para encontrar el camino a lo que te hace feliz

3. No estás sola, porque eres amada

A veces puede parecer que el mundo se está derrumbando, pero nunca estarás sola para enfrentarlo. Siempre habrá alguien que te tome de la mano, que escuche lo que te agobia y que hará algo para que sonrías, no importa lo pequeño que sea. Puede que tu ansiedad haga que olvides cuántas personas hay a tu alrededor que te aman y aún cuando están junto a ti, puede que no lo sientas todo el tiempo. La ansiedad tiene una forma extraña de filtrar lo que es importante y es capaz de cruzar la delgada línea del "todos me aman" al "todos me odian". Rodéate siempre de personas que estén para recordarte constantemente tu belleza interior. Pero recuerda, el amor propio siempre es el más verdadero.

4. Habla con alguien

El primer paso para vencer su ansiedad es hablar. No te quedes encerrada en tu mente, atormentándote por lo que pudo pasar o no pasó. Encuentra a esa persona de confianza a la que le cuentes tus penas y que sepas te dará un consejo sincero. Puede ser una hermana, un amigo o incluso un terapeuta. No temas pedir ayuda. Ir a terapia no significa que eres débil. Significa todo lo contrario; muestra que eres lo suficientemente fuerte como para reconocer que necesitas ayuda y para darte cuenta de que puedes crecer. Que nadie te diga lo contrario.

5.Todo mejora

Nunca olvides que se pone mejor. Eres amada y tienes la fuerza suficiente como para mantenerte firme. Eres capaz de hacer lo que te propongas y de alejarte de aquello que no te hace bien. No permitas que tu ansiedad te consuma. Celebra las pequeñas victorias y no dejes que los demonios ganen. La ansiedad es compleja, pero la solución siempre es más simple de lo que crees. No te rindas y aprende a abrazar las pequeñas cosas que te hacen feliz.

 

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