¿Hambre o ansiedad?: la personal trainer Berni Allen nos enseña a diferenciarlas

Cuando he tenido que bajar de peso y reeducar mis sentidos y mis emociones en relación a la comida, este análisis ha sido fundamental. En este camino de conocerme y preguntarme muchas veces “¿para qué?” y no “¿por qué tengo esta relación con la comida?”, di con numerosas respuestas.

Sé que no estoy descubriendo América con estos tips, pero los consejos que leerás a continuación están basados en estudios y en bastante lectura acumulada (de buena fuente y no “googleada”).

Identifica el hambre real:

-Cuando es hambre real y fisiológica, existe una sensación de vacío en el estómago, que incluso llega hasta la garganta algunas veces. El cuerpo está pidiendo bencina. Esta “hambre” la puedes saciar con cualquier tipo de alimento que consumas.

-Esta sensación es gradual y no comienza de un segundo a otro.

-Cuando has consumido lo suficiente dices: “Hasta aquí estoy bien, quedé perfecto”.

-Importantísimo: la comida que has ingerido no te genera culpas o sensaciones negativas después de comer.

Cuando el hambre se relaciona con las emociones y en realidad hablamos de ansiedad, atenta a las siguientes alertas:

-La sensación de hambre es súper repentina, dan ganas de comer alimentos específicos que generalmente no son saludables y están cargados de gran cantidad de calorías, grasas y harinas.

-Te sientes satisfecha, pero igual vas por más.

-Tiendes a sentirte mal después de comer y te preguntas: “¿Cómo comí tanto?”.

La pregunta que surge después de hacer este análisis: “¿Cómo puedo ayudar a combatir este mal hábito?”

Primero, busca la causa de tus deseos de comer por “hambre real”. Quizás estás haciendo una dieta baja en calorías y estás restringiéndote de comer alimentos que te dejan con una sensación de saciedad más prolongada. Una alimentación sana debe incluir de todo: proteínas, carbohidratos y grasas saludables, pero siempre guardando las porciones y proporciones de comidas.

Date los permisos de comer lo que te guste una vez a la semana (en el caso de que quieras bajar algunos kilos). Además, “lo saludable” también tiene relación con el área mental y, cuando tu entorno social empieza a verse afectado, deja de ser realmente saludable.

Personalmente, me di cuenta que tenía una relación “maternal” con la comida, sentía que al comerme todo estaba siendo buena hija y agradecida de todos los sacrificios que mi mamá hacía.

Identifica el “para qué”, es decir, cuál es la “transacción” contigo misma que te hace comer por comer, y en qué momento del día o situaciones te llevan a hacerlo de forma forzada, y busca una solución racional a tu estado emocional

Ten un arsenal de frutas, frutos secos, verduras para hacer una sopa calentita en estos días de invierno y piensa en lo reconfortante que es para tu organismo. Además de darle comida saludable, lo estás cuidando desde adentro.

Conócete a ti misma y descubre en qué momento del día sucede, así podrás estar más preparada y tener a mano una versión saludable de aquello que tanto anhelas comer.

Sigue en Instagram a personas que fomenten un estilo de vida saludable como @conieachurra, @minrebolledo o @veremayer. Cocineras maravillosas que preparan alimentos sanos y deliciosos para estos antojos.

Hasta que puedas controlar y saber la causa de tus antojos, no tengas en casa, por ejemplo, papas fritas, si sabes que esa es tu debilidad. Y siempre pregúntate: ¿es realmente hambre?

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