¿Qué es el 'fat shaming'y cómo afecta a las mujeres?

Se trata de una práctica que cobra cada día más fuerza en las redes sociales y aflige a más mujeres

El fat shaming no es algo nuevo, pero sí es cierto que cobra fuerza cada día gracias al despiadado uso de las redes sociales. Es constante ver cómo una persona, famosa o no, es sometida al escarnio público por el simple hecho de haber aumentado algunos kilos.

Esta lamentable tendencia en alta ha encontrado en reiteradas ocasiones críticas de algunas celebridades de Hollywood. Lo que ha permitido que muchas personas conozcan sobre ella y, por supuesto, lo negativo de su uso.

Más de una vez hemos podido ver cómo alguna actriz, cantante o algunas de las celebridades del mundo del entretenimiento son sometidas a críticas por haber engordado probablemente algunos kilos, de esto precisamente trata el fat shaming. De intentar avergonzar o ridiculizar a alguien por su peso.

Fat de “gordo” y shaming de “avergonzar”, lo que podría traducirse en la acción de avergonzar a un gordo. Es así de sencillo y directo, no existen formas de disfrazar esta reprochable actitud.

“Mientras las mujeres, los afroamericanos, los hispanos, los homosexuales y otros grupos minoritarios luchan para que les respeten los derechos a ser quienes son, los gordos son discriminados en todos los sentidos y no les reconocen ningún reclamo. Una cosa es enseñar buenos hábitos de salud y otra es burlarse de los que no cumplen el estándar de belleza, aunque a veces ni sean responsables por su peso”, refiere la escritora y coach Ofelia Pérez  en el Huffington Post.

Existen muchos coaches o motivadores que también utilizan estas prácticas en sus terapias con la intención de impulsar a las personas a bajar de peso, pero más allá de su efectividad o no, es importante analizar si es el método correcto.

Aunque muchos admiten hacerlo a manera de risa o chiste, no existe argumento alguno, y la tarea de todo está en evitar que se afiance como costumbre. Jane Wardle, estudioso de la Universidad Colegio de Londres (UCL), explica que la discriminación contra los obesos es parte del problema de la obesidad y no la solución.

En mismo sentido opina Rebecca Puhl, directora del Centro Rudd para Política de Alimentos y Obesidad de la Universidad de Yale, quien agrega que “el estigma y la discriminación son realmente estresores… y sabemos que comer es una reacción común ante el estrés y la ansiedad”.

Expertos y estudiosos en la conducta de las personas con problemas de obesidad, aseguran que la burla y el acoso o bullying orillan a los gordos a comer más y, por ende, a aumentar de peso. Explican además que la vergüenza que produce la burla hace que las personas recurran a la comida como forma de consuelo.

El estrés generado por la discriminación permanente aumenta el apetito y produce “antojos”. Por su parte, las burlas por gordura generan problemas de estima en las personas, a la vez que “complejos” por cómo se ve su cuerpo, generando víctimas menos aptas, inseguras que se sienten incapaces de realizar cualquier rutina física o deportiva.

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