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El vínculo de hermanas: un lazo especial entre el amor y la rivalidad

Las hermanas son especiales en muchos aspectos, desde las peleas por quién usará el baño primero hasta las risas por compartir una noche de fiesta

Por Karen Hernández

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Una hermana podrá estar en los momentos más felices de la vida pero también te sacará de quicio cuando menos lo esperes. Y ella dirá lo mismo de ti. Hay una complicidad que hace que se entiendan con sólo mirarse pero también, hay una rivalidad que hará que se peleen por las cosas más absurdas pero, ¿realmente existe un vínculo que nos une de por vida?

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Desde que nacemos, los hermanos estamos expuestos a pasar mucho tiempo juntos y conforme nacen, el primer contacto que uno tiene con el otro, es igual pero eso no quiere decir que exista un amor fraternal de inmediato. «El vinculo entre hermanos lo siembran los padres, desde cómo se relacionan con ellos hasta cómo fomentan ese vínculo cuando sus hijos son pequeños», explica Paola Hamui, psicoanalista de la Fundación APTA. «Cuando hay una buena relación entre hermanas, éstas se convierten en amigas que se acompañan toda la vida, pero los padres tienen mucho que ver en cómo se da». 

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Con los hermanos compartimos un pasado, determinadas experiencias y una relación emocional que se construye de forma excepcional en el caso de las hermanas. Claro que de entrada, las relaciones familiares siempre suponen situaciones complejas y contrario a lo que se cree, «no todas las hermanas disfrutan de un vínculo positivo y enriquecedor», explica la especialista. «Como no es una relación natural, se debe construir y si los padres hacen diferencias o no fomentan la buena relación, si siempre comparan o ponen obstáculos en el camino para que sea una relación cercana, puede haber un distanciamiento».

«Te quiero pero de lejos»

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La infancia es un periodo determinante para los niños ya que es cuando desarrollan su personalidad, la autonomía y los vínculos emocionales/afectivos por lo que explica Hamui que puede haber hermanos que desde pequeños no se llevan y al crecer, hay una circunstancia de la vida que los acerca. En ocasiones, superar muchas de esas situaciones problemáticas supone el inicio de una especie de sanación personal que lleva a las hermanas a reforzar su vínculo.

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El orden de nacimiento puede afectar en la relación de los hijos, así como la diferencia de edad entre las hermanas. «Las mayores, casi siempre tendrán ese instinto protector hacia la menor». La mayor te conoció desde antes y seguro que desde el primer instante, se las arregló para que le gustaras (aún cuando creas que sólo vive para hacerte la vida imposible).

¿Y cuando son más mujeres? Crecer con una o más mujeres en la familia siempre supone una serie de peleas y rivalidad casi inevitables. «Entre hermanas, hay algo significativo que es pasar por diversos ciclos de maduración femenina, donde se puede aprender las unas de las otras», explica la especialista.  

En definitiva, cuando la relación es buena, una hermana se puede convertir en tu mejor amiga; una con la que intercambias atuendos, para descubrir que después tomó algo que no recordabas que tenías y que resulta ser tu accesorio favorito que no quieres ver en ella. 

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