El lado B de la maternidad: Carta abierta a todas las madres perfectas

Esta semana la autora del blog "El lado B de la maternidad" nos da su visión sobre las mujeres que se jactan de la crianza que le dan a sus hijos, sobre todo, en redes sociales.

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Quiero hacer pública esta carta a todas esas madres perfectas que abundan en las redes sociales y que pontifican sobre crianza perfecta detrás de una pantalla, como si en eso se les fuera la vida. Aquella mamá que nunca le ha dado un caramelo a sus hijos, la que jamás les daría a probar Nutella porque es tóxica, la que sólo le da verduras y frutas orgánicas a sus hijos. Las que compran huevos de la gallina feliz, y sólo de esa gallina porque los huevos de la gallina deprimida no hacen bien. La mamá que cada vez que la veo en el colegio está de punta en blanco, con su traje impecable, su peinado de peluquería. Maquillada como para una gala. Y ahí voy yo con mi pijama escondido bajo un abrigo, atrasada a dejar a mis niños, terminando el desayuno en el auto. Dejando las migas esparcidas en el tapiz y las ojeras que me cuelgan hasta el suelo, y el pelo tomado en un moño alto y sin forma. A todas esas súper mamás les quiero decir que no necesito sus consejos de crianza. No los necesito, y no me interesan.

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Por favor mamitas perfectas busquen otro oficio, otra actividad que no sea estar todo el día en las redes sociales crucificando a la mamá que dio una mamadera con leche de fórmula y a la que programó una cesárea en vez de parir sin anestesia, en medio del bosque, en cuclillas, escuchando música zen. Porque yo de zen no tengo nada. Me gusta el medicamento para no sentir dolor, me gusta evitar tanto sufrimiento, y no me importa. No me hace menos mujer mi elección.

Yo como Nutella con mis niños, aunque las investigaciones digan que es lo peor. Al más pequeño le doy su comida mirando la tele porque de esa manera me la recibe bien y se come todo. Y para mí, lo más importante es que se alimente bien. Aunque sea pegado a la pantalla del televisor. Nunca usé nada ergonómico con mis niños. No tenía idea de lo que era. No estaba en mis registros la obsesión que hay hoy en día porque todo sea ergonómico para los bebés. Las penas del infierno te esperan si no compras productos con esas características.

Mamitas perfectas, me tienen aburrida con sus pontificados sobre crianza. ¿Quién les otorgó el título de madre perfecta? ¿Cuándo salieron tantas reglas para ser mamá? ¿En qué minuto la maternidad se transformó en una dictadura?

No me gustan las dictaduras. Creo en el libre albedrío. Creo en el término medio de las cosas. Creo que comer Nutella de vez en cuando es delicioso, pero todos los días, hace mal. Creo que la leche materna es lo mejor para nuestros hijos, pero creo que la fórmula ayuda, salva y alimenta también. Y mientas mis niños crezcan bien y sanos, no tengo problemas en haberles dado fórmula junto con pecho. Creo que los huevos de la gallina feliz son deliciosos, pero si no tengo, bienvenidos sean los huevos de la gallina en cautiverio. Creo que la Tablet es una tremenda ayuda cuando mis niños están aburridos e inquietos. Cuando quiero dormir una hora más el día domingo, pero también creo que usarla en exceso hace mal. Les paso el celular a mis hijos y no me da culpa decirlo. En su justa medida.

Estimadas mamitas perfectas, ojalá entendieran que cada una de nosotras criamos con mucho amor a nuestros hijos y damos lo mejor de nosotras para ellos. Eso es lo que vale al final del día. Tanta regla y estudio científicamente comprobado, agobia. Aburre. Enferma.