Esos consejos que sólo tu papá te puede dar

Hay situaciones en las que acudes a tu papá porque sabes que sólo él tendrá las palabra correctas para ti en ese momento.

Las relaciones padre-hija son especiales. Es una conexión distinta a la que se tiene con una mamá, una perspectiva diferente a través de la cual podemos crecer y conocer el mundo en cada etapa de la vida.

Aunque las relaciones con los padres tienen mucho que ver también con la compatibilidad de las personalidades, los papás tienen esa capacidad de tranquilizarnos y de hacernos sentir protegidas y a salvo cuando tenemos un problema.

Generalmente, las mujeres solemos ser más apegadas al padre que a la madre cuando somos pequeñas; es una especie de instinto que tiene que ver con la protección a la que nos referíamos anteriormente, pero también, con esa necesidad de relacionarte con alguien que no es igual a ti, que no es mujer.

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(cc) Saxbald Photography / Flickr

Sin negar la conexión natural que todos los hijos tienen con sus madres, los papás también tienen la capacidad de sentir cuando estamos mal, de percibir cuando queremos llorar de felicidad y de adivinar con una mirada, que algo en particular está pasando por nuestras cabezas.

Muchas veces lo hacen muy sutilmente, se acercan de a poco y meditan más lo que tienen para decirnos. A veces, sólo con una palabra nos aclaran las ideas y nos hacen reflexionar más profundamente sobre nosotras mismas.

Los papás no siempre expresan amor cuando lo sienten, pero tarde o temprano, encuentran la forma de hacerlo para que nos demos cuenta de que están ahí. Puede ser con un pequeño consejo como: “hija, asegúrate de siempre estar bien y que la gente te valore”.

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(cc) Michael Coghlan / Flickr

Cuando somos adolescentes, las mujeres experimentamos cambios en todos los sentidos. Nos ponemos intensas, contestatarias y más firmes en nuestras opiniones. Los papás están ahí en el momento preciso para recordarnos que todavía nos falta crecer y que tenemos que esforzarnos para alcanzar nuestras metas.

Cuando se trata de hombres o novios, los papás casi siempre saben cuando algo realmente no funcionará: “hija, búscate un hombre más maduro”. A diferencia de las mamás, los papás no nos tratan de decir qué hacer, sólo saben que nosotras nos daremos cuenta en el momento, aunque tengamos que equivocarnos.

Los papás son firmes cuando lo necesitamos. Aunque a veces pensemos que son estrictos, a medida que vamos madurando, nos damos cuenta de que lo hacen para remecernos, para que nos demos cuenta de que hay que actuar y no lamentarse, que simplemente el “no puedo” no existe.