Cosas ridículas que hacemos cuando nos gusta alguien

La verdad es que muchas actuamos de la misma forma y no nos damos cuenta.

Platicando con un par de amigos ayer, me di cuenta de que las mujeres tendemos a seguir el mismo patrón cuando queremos ligarnos a un chico o cuando simplemente nos gusta. Ellos hacían mucho hincapié en que nosotras creemos que no se dan cuenta, pero la verdad es todo lo contrario. He analizado la situación y sí, casi siempre actuamos igual todas y nos dejamos en evidencia.

Me ha tocado observar desde la barra de un bar y hasta con mis propias amigas, la manera en que una mujer se comporta cuando hay un hombre atractivo a su alrededor y cómo se manifiesta su deseo con acciones que van desde lo más ridículo hasta lo más estratégico. Hay unas a las que de plano me dan ganas de ir a rescatar, otras con las que me identifico perfecto porque yo solía hacer lo mismo y otras a las que de plano les aplaudo.

Hoy me dio por recordar todas esas cosas ridículas y cómo me comportaba cuando estaba con el chico que hacía que me temblaran las piernas, el corazón y todo lo demás. Me da risa darme cuenta de que no estaba loca, muchas siguen haciendo lo mismo, como si fuera algo natural e inevitable. Pero bueno, lean y compartan conmigo si coinciden.

Peleas por todo

Cuando estamos con alguien que nos gusta, infantilizamos nuestro comportamiento, por ejemplo con las peleas inocentes por absolutamente todo. Aunque existan risas de por medio, es súper típico de nosotras molestar, burlarnos y hacer cosas que muestren nuestro lado inocente y tonto.

Exceso de contacto fisico

Para todo queremos tocar y sentir. De alguna forma necesitamos tranquilizar la hormona y ese golpecito en la espalda o caricia sutil en el brazo nos permite rebasar el límite de intimidad. Buscamos ese permiso, por eso inventamos cualquier cosa para jugar con su cabello o tocar su cara.

Sé muy observadora con su primera reacción y aunque te siga el juego, no te obsesiones con el contacto físico.

Apodos tontos

Queremos ponerle apodos para ponerle una marca personal. Es decir, llamarlo de una forma única para que reconozca y distinga cuando se trata de ti.

Lo tratas como si fuera mejor amigo

Cuando la convivencia es frecuente, lo más común es que empieces a tratarlo como a tu mejor amigo. De pronto ya sabe todos tus problemas, tu vida, tu historial amoroso, tu color favorito, la película que más odias y todas esas cosas que solo saben las personas que más te conocen.

Quieres hacerlo parte de tu vida, ser transparente y que sepa todo de ti. Lo que no ubicamos es que no dejamos nada a la imaginación ni despertamos su curiosidad. Este chico no es tu mejor amigo, es tu conquista y como tal debes ser dócil en tus charlas con él.

Nos reímos de todo

A mi me da mucha risa cuando estoy con el hombre de ensueño y la chica que se desmaya por él. El hombre hace cualquier tipo de comentario casual y ella se retuerce de risa. No lo puedo evitar porque es demasiado evidente.

Cambiamos el tono de voz

Crees que no es verdad, pero observa cómo hablas cuando estás sola con él. Puede ser que te conviertas en una mujer seductora de voz aguardientosa y grave, o una niña indefensa que necesita un abrazo. Cualquiera de las dos formas es una versión que dura muy poco.

Exceso de casualidades

Casualmente te lo encuentras, casualmente escuchas la misma música que él, casualmente viste la misma película. Pero no, nada es casualidad. De algua manera lo haces parecer así, pero todo lo generas tú inconscientemente.

En algún momento, aplicamos alguna de estas y no siempre funcionó. Además nos dimos cuenta que no hay nada mejor que ser natural y auténtica, que pasar meses fingiendo y acelerándonos con las demostraciones de cariño.