Motivaciones para ejercitarse cuando la pereza nos invade

Si tienes demasiada pereza para hacer ejercicio, lo mejor es que te motives a ti misma para que sea más novedoso y entretenido.

¿Descansar o hacer ejercicio? Difícil decisión, sobre todo si acabas de llegar del trabajo y tu día fue demasiado intenso. Cuando existe una rutina de ejercicio, hacemos todo por tratar de cumplirla, aunque a veces la pereza puede ser nuestra peor enemiga.

¿Qué hacer en esos momentos en que tu mente dice “muévete” y tu cuerpo te ordena que te quedes en tu cama, que, obviamente, está particularmente cómoda en ese minuto? Lo mejor que puedes hacer, es cambiar.

Con cambiar, me refiero a agregar algo nuevo a tu rutina de ejercicio para motivarte a ti misma. Por ejemplo, si siempre haces un tipo de ejercicio o deporte, puedes probar algo distinto ese día.

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(cc) Hillary Boles / Flickr

Hacer deporte con otras personas también puede ser una forma de salir de la rutina. No importa si por lo general te gusta ejercitarte sola, vas a ver que si de vez en cuando llamas a una amiga y comparten ese momento, será mucho más dinámico.

También es válido no tener ganas. Si hay días en que sientes que de verdad necesitas descansar, hazlo. No porque te hayas propuesto hacer ejercicio 3 o 4 veces a la semana, tienes que cumplirlo religiosamente.

No vas a ser peor o mejor persona porque no hiciste ejercicio un día. Lo que sí es cierto, que por más que la pereza te seduzca, de todas maneras te sentirás con más energía si haces ejercicio, en vez de quedarte sentada sólo por un capricho.