La mejor terapia para iniciar tu día ¡con la pila al 100!

Un pequeño cambio a la hora de bañarte es la clave para cargarte de energía.

Admito que el peor momento de mi día es cuando tengo que emprender esa larga caminata de mi recámara al baño; es eterna, muero de frío y todavía voy con sueño. Hoy quiero compartirte uno de los remedios más efectivos que existen para terminar con eso.

Si eres de las mías, seguramente supones que un baño caliente es la solución a esa enorme pesadez matutina. Pues resulta que no, y cuando leí sobre ello entendí por qué. Es la receta favorita de los doctores: un baño caliente resuelve muchas cosas porque efectivamente nos relaja demasiado. Entonces, ¿cómo empezar tu día animado si el efecto es totalmente el contrario?

La solución es la hidroterapia caliente-frío. Consiste en 90 segundos de cambios en la temperatura del agua para estimular nuestro cuerpo en diferentes aspectos. La próxima vez que te metas a bañar en las mañanas, recuerda al final darte 30 segundos de agua fría (muy fría), luego otros 30 segundos de agua caliente, para terminar con 30 segundos de agua muy fría.

¡Ojo! Siempre debes terminar con agua fría para evitar resfriados y esas cosas.

Algunos de los beneficios están científicamente comprobados. Según la revista Science Direct, las personas que regularmente se exponen a muy bajas temperaturas en el agua, se vuelven más tolerantes al estrés y se adaptan fácilmente a diferentes circunstancias.

Otro estudio asegura que un baño diario de agua fría incrementa el número de anticuerpos en la sangre, ya que en su intento por mantener el calor, el cuerpo acelera su metabolismo.

Otro estudio en la Librería Nacional de Medicina de Estados Unidos, publicó que los baños de agua helada estimulan positivamente al sistema nervioso, incrementa los niveles de endorfina en la sangre y genera ciertos impulsos eléctricos que interfieren con los síntomas de la depresión, evitando que se desarrolle.

Definitivamente los beneficios son bastante claros, ahora lo único que falta es agarrar valor para hacerlo. Quizá podamos empezar poco a poco, hasta que gradualmente alcancemos los 30 segundos.

Lo que sí es un hecho, es que una ducha caliente sigue siendo una excelente opción como terapia relajante, así que por las noches puede resultar muy bueno. Si es así, solo procura hacerlo por la noche.