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7 errores de las primeras relaciones

La mala noticia es que casi seguro en algún momento cometeremos estos errores. La buena es que nos ayudarán a experimentar, sentir y descubrirnos.

El otro día, mientras iba de un lugar a otro de la ciudad, con el celular sin batería para escuchar música, me encontré escuchaba a un par de adolescentes hablando sobre sus respectivas relaciones: un chico y una chica. Me hicieron pensar en esa época de adolescencia donde uno literalmente tiraba la casa por la ventana por la otra persona: escribiendo cartas, comprando regalos, haciendo videos (si es que nacieron después de los 90s), dejando detallitos por todos lados.

Qué les digo, me dieron una extraña mezcla de ternura, repulsión y curiosidad, así que seguí escuchando hasta que terminó mi trayecto. Y salieron varias conclusiones interesantes, además de muchísimos recuerdos sobre las cosas que hacemos en nuestras primeras relaciones que son terribles.

Por suerte aprendemos y algunas se nos pasan, otras no tanto. No sé, quizás sea algo que le quieran decir a su hermana, su prima o a las hijas de sus amigas, o a algún chico que esté en esa edad tan especial.

1. Entregarse totalmente al principio

Claro, todos somos fanáticos de los grandes gestos románticos. Pero llevarla a un paseo de siete horas por todos sus lugares favoritos de toda la ciudad para preguntarle si quiere ser tu novia… no sé, es demasiado para alguien que aún no conoces tanto (Te vas a quedar sin ideas para cuando estos detalles sean verdaderamente merecidos). Lo mismo las chicas: escribirle una carta diciendo que lo amas, quizás sea demasiado si lo conociste hace dos semanas.

Aclaro, no porque los gestos románticos sean malos en sí, pero si recibimos uno demasiado grande antes de haberlo ganado, nos hace dudar de la otra persona: ¿En verdad he hecho lo suficiente para merecer esto? ¿Esta persona en realidad me conoce? Estos gestos, si no son tan merecidos por el otro, suelen funcionar en un principio, pero luego pueden causarnos duda o peor: nos pueden empalagar.

2. No respetar su privacidad

No puedo evitar mencionarlo, la chica del autobús mencionaba que estaba muy enojada con su novio, porque éste no le había permitido ver los mensajes de su celular. Y esto la había hecho dudar enteramente de su relación. La verdad que no hay razón justificable para meterse en la privacidad de la otra persona y revisar sus mensajes. No porque la otra persona tenga algo que ocultar, sino porque es enteramente su derecho tener privacidad.

Ah, y cabe mencionar, revisar los mensajes de tu persona especial a sus espaldas te puede poner en el camino de una relación abusiva: cuidado.

3. No darle su espacio

No es necesario que pases todos tus momentos libres con esa persona para demostrarle que la quieres. Es una de esas situaciones en la vida donde se requiere más calidad que cantidad. Todos necesitamos algo de tiempo a solas: para meditar, reflexionar, leer un buen libro, exfoliar la piel, darnos un largo baño, ir al doctor o incluso, (porqué no) tirarse un pedo. Todo mundo necesita su espacio, no lo pierdas de vista.

4. No darte tu espacio

En el punto anterior nos queda claro: todos necesitan su espacio para hacer sus cosas. Incluso tú. No pases a ser un satélite de los que revolotean alrededor del sol. O sea, no te olvides de que antes de que esa persona llegara a tu vida tenías amigos, familia, hobbies, compromisos, trabajo o escuela, etc. Aunque probablemente te gustaría pasar cada segundo con esa persona especial, no es la mejor idea. Siempre mantén tu independencia, no son dos personas que se funden en una, son dos personas en una relación.

5. Dejar a olvidados a los amigos

Como bien me lo dijeron alguna vez (aunque no hice caso), las relaciones van y vienen, pero los amigos (claro, si sabes cuidarlos), no. Así de simple: respeta los planes que ya habías hecho, los cumpleaños y las fechas importantes. A veces, podrás traer a tu pareja, a veces no. Pero no pierdas contacto con las otras personas especiales de tu vida. No sólo tus amigos, también tu familia.

6. Renunciar a tu privacidad

Hay quienes lo aprendimos de la mala manera, pero hay una diferencia entre dejar pasar que tu pareja revise tu celular, y abiertamente entregarle las claves de todo: Facebook, Twitter, email, etc. No sólo porque es mala idea que tu pareja tenga acceso a absolutamente todo lo que haces (si de por si trae problemas lo que puede hacer abiertamente), sino que tienes que pensar las cosas a futuro. Existe la posibilidad de que un día la relación termine y entonces, ¿qué va a pasar? que en un acto de despecho podría hacerte quedar muy mal, con cosas que pueden dañar tu reputación por siempre.

No le des la clave de tu privacidad a nadie, por más que lo quieras. Y si la busca por la fuerza, no te olvides de que ese es uno de los primeros síntomas de abuso en una relación.

7. Quedarte con una sola persona

Creo que cada vez son más pocas las parejas que conozco que están juntas desde la preparatoria. Digo, quizás no es malo, pero muchas veces tampoco es sano. Sobre todo cuando se es muy joven, es justo esa edad en los que algunos apenas están comenzando a encontrarse a sí mismos. Si estás con alguien más, te saltas ese proceso. Lo cual, de forma casi inevitable, traerá problemas después, tarde o temprano.

¿Les pasó alguna de estas alguna vez en sus primeras relaciones?

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