10 mentiras que decimos en las citas (y lo que significan)

Por supervivencia, por inseguridad o por vicio, mentimos cuando estamos en una cita. ¿Qué queremos decir en realidad?

No importa qué tanto defendamos la verdad como concepto: todos mentimos, por lo menos en determinadas situaciones. Quien asegure que no, miente.

En este tren de vida moderno, la mentira es un solicitado recurso, sobre todo cuando estamos en una cita. No es por maldad sino por instinto de supervivencia. No importa si la cita es un desastre o si ofrece la posibilidad de recuperar la fe: mientras no conozcamos lo suficiente al otro, mentimos.

¿Cuáles son las mentiras más comunes en esas situaciones? ¿Cuál es su verdadero significado?

“He estado súper ocupada”

No estoy ocupada, de hecho no sé qué hacer con mi tiempo libre. Pero ni por error volvería a salir contigo. Por eso no te contesto los mensajes (ni el teléfono). Por tu comprensión, gracias.

“Es sólo un amigo”

El mejor amante que haya tenido jamás. Pero se acabó, me dejó hecha pedazos. Ahora quiero intentarlo contigo, que pareces menos intenso y más amable.

“Casi no visito bares ni antros”

Soy la reina de la pista, una festiva sin remedio. Es sólo que, como te imaginarás, no quiero ir contigo a un bar después de esta cena leeeenta, interminaaaable. Sí, eres tú. Con decirte que prefiero pasar la noche de sábado viendo Netflix.

“Estaba en el gimnasio”

Estaba atascándome de golosinas en la cama, viendo Netflix (no me he repuesto de la última cita fallida, aquella en que elegí volver a casa en lugar de seguir la fiesta).

“Necesito tiempo para decidir”

No me refiero a ti, sino a los postres del menú. El restaurante es lindo y los platillos parecen deliciosos (no sé cuál ordenar). Lo único que tengo claro es que no quiero salir contigo nunca jamás.

“Es raro que revise Facebook”

Sé todo de ti: qué hiciste ayer, quiénes son tus amigos, tus mejores y tus peores ángulos. Me moriría de vergüenza si supieras que entro tres veces al día a tu perfil.

“No te preocupes, de veras, puedo regresar sola a casa”

Tal vez me asalten, pero prefiero morir asaltada que morir de aburrimiento en tu amable compañía.

“¿Seguro? Yo puedo pagar mi parte”

Me encanta que estés pagando este cuentonón. Me caes bien. Salgamos juntos de nuevo.

“Ya casi estoy lista”

Apenas me estoy secando el pelo. Me faltan el delineador, el labial y el pefume. Ah, y elegir aretes. Tal vez cambie de opinión con respecto a los zapatos. ¿No traes un libro para entretenerte?

“No hay problema”

Sí hay. Mucho. Pero no todavía no formulo las palabras con que quiero explicártelo. Probablemente primero necesite explicármelo a mí misma. Así que prepárate: se avecina una hecatombe.

¿Cuáles son sus mentiras más comunes?