Consecuencias de las sex selfies

Todo lo que debes considerar antes de enviar una sex selfie. ¡No te vuelvas viral!

No es que las sex selfies sean novedad, sino que selfie es la palabra de moda (de hecho a algunos ya nos tiene hartos), así que sus derivados y combinaciones de repente parecen algo en lo que todos incursionan, aunque lleven años tomándose autofotos, con ropa o sin ella. Dadas la práctica y la tendencia, no está de sobra considerar algunas precauciones para que tus fotos en paños menores no terminen colgadas en internet.

Cuando hablo de sex selfies me refiero a esas pics que te tomas teniendo sexo, incluso después del sexo. Pero en este post aludo también a las fotos sexis, con poca ropa, a todo lo que tiene que ver con el sexting, una práctica que existe desde antes que pudiéramos tomar fotos con el móvil, porque los mensajes de texto siempre han tenido mucho que ofrecer en términos de cachondeo.

De las malas intenciones al error

El asunto es que ahora, que estamos todo el tiempo conectados a la red mediante el smartphone, es mucho más fácil que esas fotos y esos mensajes lleguen al destinatario equivocado. A veces el otro no las comparte por echarte a perder la vida, sino por error. Las posibilidades del enredo, del absurdo, del accidente, son casi infinitas. No importa cómo hayan llegado tus fotos a ese sitio web: cuando sucede sin tu permiso, las consecuencias pueden llegar a ser muy desagradables.

El dilema es: ¿enviar la selfie en cueros o no enviarla? ¿Foto en lencería o mejor no? ¿Topless frente al espejo o ni pensarlo? Después de todo, la foto es para el exclusivo deleite del galán… en teoría. Él te promete no compartir la foto y tú le crees (yo le creería). Pero el riesgo se corre de todos modos.

Piensa que hay un montón de sitios de porno amateur que se alimentan de fotos íntimas: “mujeres reales”. Claro, fotos de chicas que no se dedican al prono, que son lindas y que posan frente al espejo después de haber tomado un baño. ¿De dónde crees que salen algunas de esas imágenes?

Antes de enviar la foto

Entonces, para evitar sufrimientos innecesarios, antes de tocar el botón de enviar, pregúntate seriamente: ¿Qué pasaría si esta foto terminara publicada en internet? Si no te molesta que eso pase, adelante. Pero si que otros te vean desnuda o en calzones te causa conflicto… ¡no envíes la foto! Porque una vez que la foto salga de tu smartphone, dejarás de tener control sobre ella.

Honrosas excepciones

Sé de hombres que, después de recibir la foto comprometedora y contemplarla (los más amables incluso se masturban un poco), la han borrado de su teléfono. Es decir que en el mundo y en la red también hay caballeros. Tenía que mencionarlo, porque no quiero que el post cierre sin una contraparte de la paranoia.

Que cada una decida. Sólo recomiendo tener presentes las posibles consecuencias.

A mí me encanta enviar la selfie, pues, y también me gustan los riesgos, qué miedo. Si un día me encuentran desnuda en una página web o en el Facebook de alguien, avisen, no sean mala onda, aunque no tenga mucho caso.