La abstinencia como vía para replantear lo que queremos del sexo

Elegir no compartir la cama también es opción y tiene sus beneficios sexuales.

Haciendo referencia a la libertad sexual que gozamos hoy en día, perdemos de vista que abstenerse también es una opción. Y por no tener sexo me refiero a reservarse el acto compartido, no así a la posibilidad de echar mano de la masturbación.

Desde la trinchera de la soltería y sin una relación de pareja, empecé inconscientemente a evadir las relaciones sexuales aún cuando sobran ganas y amantes disponibles, por alguna razón prefería no involucrarme con nadie; después de analizarlo me encontré convencida de que no quiero tener sexo, por ahora.

Una vez instalada en la abstinencia por algunos meses y mantener intactos los condones en el cajón, pude deducir algunas ventajas que conlleva.

La primera: pensar menos en sexo permite prestar atención a otras cosas, el espectro es amplio dependiendo de cuáles sean tus intereses o prioridades profesionales o personales; si sales con alguien te deslindas de la posibilidad de tener relaciones después de la cita, como inclinarte por ciertas prendas o fetiches. De hecho, al descartar el acostón, dependiendo de tu perfil, te das oportunidad de conocer más a las personas como un acto social, sean prospectos o no.

Por otro lado, tener sexo contigo misma por la vía de la masturbación es una forma de profundizar en el autoconocimiento, explorar nuestros alcances y dimensionar el poder del erotismo en solitario. Nada mejor como dominar el placer, conquistar plenamente nuestro cuerpo y conocernos mejor sexualmente.

Una ventaja más en la abstinencia es que te permite ser más selectiva con quienes quieres compartir tu sexualidad, a estas alturas ya hemos convivido con asombrosas experiencias y con otras decepcionantes, en las cuales no solo se trata de ser buenos o malos amantes, sino reflexionar sobre otros factores como el estado anímico, cuáles son las circunstancias más favorables, cuáles las incómodas, etcétera.

Por último, siendo un tema que se presta para discutir, personalmente me di cuenta que entre más encuentros casuales tenía, menos era capaz de asumir un compromiso por mínimo que fuera. Por ello rescato un artículo de Rodrigo Jarpa que habla de la vinculación con otras personas por medio del sexo, basado en conclusiones fisiológicas:

Este poder en el vínculo va perdiendo su capacidad cuando las personas tienen sexo con distintas personas, entonces cuando al fin llega el momento de comprometerse, la habilidad para vincularse está dañada.

Pero al final de cuentas tener o no sexo activamente es elección propia, lo que sí es que una vez que sabes qué quieres y qué no en tus relaciones sexuales, los reales beneficios se obtienen al ponerlo en práctica 🙂