Tres formas infalibles de hacernos sonreír

Querido galán: anota estos consejos para ganar el mejor de los premios: nuestra sonrisa genuina.

¿A quién lo le gusta un chico que la hace reír? Es casi una de las cosas más importantes que buscamos: que nos haga reír y que nos proteja. ¿Cuándo llegarás a mi vida, payaso ninja de mis sueños? Hay una razón lógica para esto: al reír y sonreír liberamos hormonas de felicidad y después asociamos el sentimiento que nos provocan con la situación o persona que nos hizo reír.

Claro, hablo de sonrisas genuinas, no de la típica sonrisa por educación, ni de la sonrisa de “ay, chavo, te tengo en mi red” (acepten que la conocen). Menos de la terrible sonrisa “ok, este tipo está loco, sonríele, no hagas ningún movimiento brusco y cuando tengas la oportunidad corre por tu vida”.

Estas son algunas de las formas ganadoras que tienen los hombres para hacernos sonreír

Sonreír primero

Claro, con una sonrisa genuina. Puede ser tímida, pero sabemos cuando es de verdad. Si alguien te mira a los ojos y te sonríe abiertamente es difícil no devolverle el gesto. Creo que esto no aplica en bares y antros, donde ya sabes que muchos y muchas van a ver qué pescan y una sonrisa de un extraño se puede ser demasiado obvia. Pero en la fila del súper, en el camión, en un café, puede ser una manera muy efectiva de decir “hey, stranger”. Atrévete a devolver la sonrisa, es la señal de que puede acercarse y hablar contigo.

Una broma corta

Mientras más adaptada a la situación, mejor. Si llevas horas esperando tu café y alguien desde otra mesa hace como que bosteza para demostrarte su solidaridad, seguro te saca una sonrisa. De alguna forma sabemos cuando es espontáneo y no actuado. Una broma o comentario casual, no un chiste elaborado, también funciona.

A mí me acaban de aplicar una muy buena: libraba una de las épicas batallas con mi cabello esponjado por la humedad ayudándome de mi reflejo en la puerta del metro, un chico se acercó y me dijo, “estás perfecta, no te preocupes”. Se bajó de inmediato así que no lo sentí como el tipo raro que liga en el metro, y me dejó sonriendo durante varias estaciones más. Otra vez, se trata de espontaneidad y de empatía.

Un chiste sobre si mismo

De nuevo, no uno armado, sino casual. Si alguien hace algo ridículo sin intención y en vez de correr a esconderse hace un comentario gracioso te da la impresión de que es seguro y nada pretencioso. Cero complicado o presumido es una cualidad que también hay que buscar en las personas. Con este truco muy probablemente logrará que te rías con él y no de él. Bien ahí.

Por supuesto, creo que estas cosas también aplican en el sentido opuesto, ¿por qué no intentarlas con ese extraño lindo que nos gustaría que nos hablara? Si son muchos los nervios, podemos practicar con personas que no nos gustan: contacto visual, sonrisa, vuelta a lo que estábamos haciendo. No es complicado. ¿Cuáles son las cosas que te hacen sonreír a ti?