Ignacia Baeza, mamá por partida doble: "Decidí no postergar la maternidad"

Acaba de cumplir 30 años y tendrá mellizos (hombres), en enero. Se tomará un año sabático mientras se dedica a “empollar” y cuidar de sus hijos, como dice, mientras estudia piano, porque tiene una deuda con la música. “Es un instrumento muy complejo porque es una orquesta completa, y eso hace que sea muy difícil. Me ha costado pero, ¡vamos que se puede!”. A la actriz de TVN le ha cambiado la vida, y nos contó el significado de ser mamá tras superar algunas batallas personales.

 

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MIRA A IGNACIA BAEZA Y SU DULCE ESPERA EN FOTOS EXCLUSIVAS PARA MUJERES

Por Jessica Celis Aburto.

Nunca dijo no a la televisión. Ignacia Baeza terminó de estudiar Teatro en la Universidad Finis Terrae y encontraba interesante desarrollarse en ese medio, sobre todo cuando recién comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo laboral y le llegó el rol de "Chantal Acevedo" en "Don Amor" (Canal 13), un papel bastante visible como hija de Carolina Arregui en la ficción. Finalmente resultó ser un puntapié importante para lo que vendría, porque nunca más paró, hasta ahora, ya que se tomará un año sabático para tener a sus mellizos a partir de enero del 2014. "Nunca fui de las que pensaba que  trabajar en la televisión era algo menor. Nunca me negué, y cuando entré mi postura fue 'me quiero mantener acá y para eso tengo que ocuparme de hacer bien mi pega, ser trabajadora'. Además soy bajo perfil, algo que creo se nota en los lugares en que he trabajado. Y se agradece, porque han confiado harto en mí", cuenta.

Y además siempre te han dado roles importantes.
Sí, he tenido muy buenos personajes, siempre algún secundario fuerte o el antagonista, así es que estoy muy agradecida. En ese sentido le doy muchas gracias a la Quena (María Eugenia Rencoret, directora del Área Dramática de TVN) por confiar harto en mí, porque es ella la que ha visto qué personaje podría hacer. Ahora, si me preguntas, me encantaría hacer comedia. Nunca me ha tocado, espero que a la vuelta de mi posnatal me toque. ¡Paso el aviso! (risas).

¿Qué lugar ocupaba la maternidad en tu vida antes del embarazo?
Siempre fue importante, siempre quise ser mamá. No me sentiría realizada si no fuera mamá, porque fue algo que busqué mucho.

Y ahora calzó perfecto, porque acabas de terminar de grabar "Simplemente Julia" y podrás dedicarte a tu embarazo…
Sí, todo fue mandado de arriba, no planificado matemáticamente (risas).

¿Y cómo ha sido el proceso?
Increíble. Estoy feliz, nerviosa, ansiosa, a ratos asustada pero entregada, y tratando de conectarme con mi lado más animal, absolutamente. También estoy leyendo harto, lo que no es tan bueno porque empiezas a saltarte procesos que se van a ir definiendo solos; de hecho mi marido me dice que deje de leer porque me empiezo a asustar.

¿Eres así de matea en general?
Sí, súper matea y como que me obsesiono. Soy media obsesiva…

¿Quiénes son tus referentes y apoyos cercanos?
Mis dos hermanas mayores (somos 4 hermanos, 3 mujeres y un hombre). Ellas son grandes madres y a la antigua: pro-lactancia, pro-apego y pro-familia. Ellas se dedicaron a la maternidad y tienen unos hijos sanos y felices. Hablo mucho con ellas y me han enseñado harto. Espero ser como ellas y tener la cantidad de leche que tuvieron (risas). Son mis referentes. También estoy leyendo a la Laura Gutman, que es una argentina seca en el tema, y a otra gente que ha escrito sobre el embarazo. Ahora voy a entrar a unos talleres de parto en los que te preparan y te hablan sobre lo que significa el dolor, la lactancia…, y el dolor (risas)… Me da mucho miedo el dolor porque tengo baja tolerancia a él…

¿Y qué cosas has debido cambiar de tu vida pre-maternidad?
Todo. Desde la alimentación hasta mis horas de sueño, mi vida social. Todo cambia, porque desde ya hay un sacrificio importante por ellos. Te cambia el cuerpo, el humor, no puedes comer cosas que antes sí, te sientes mal.

¿Qué síntomas molestos has tenido?
Muchas naúseas, vómitos y mucho dolor de pechugas y útero, y no puedo tomar nada para aliviarlo. Además emocionalmente ando súper vulnerable, muy sensible.

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