En caso de infidelidad, ¡rómpale el parabrisas!

¿Te pusieron los cuernos? ¡Tranquila! No queremos que ningún automóvil salga herido.

Recuerdo una vez que una amiga mía estaba de novia con un hombre. Lo amaba tanto, de ese amor de besarse en medio de la calle y estorbarle a todo mundo para demostrarle a todos cuán grande es su amor: patético para los espectadores, inolvidable para los involucrados. Sin embargo, todo ese cursi amor cambió cuando el novio de mi amiga le puso el cuerno (aun si ésta estaba tan loca de amor como para dar la vida por él, les juro: mi amiga estaba convencida de que ese hombre era el amor de su vida. De tal increíblemente manera se enamoró de él).

Todas las personas a su alrededor, incluyéndome, creímos por un momento que ella cometería una verdadera locura. (Y lo hizo.) No obstante, nos dio la lección de que, pese a tanto loco amor, mi amiga seguía amando locamente a una persona más importante que el patán de su exnovio: ella misma. Y, claro, les digo, cometió una locura, pero ésta no la afectó a ella en lo más mínimo: le rompió el parabrisas al carro de su exnovio, quien seguía manteniendo una relación con la mujer por la que la había dejado y, además, con la que le había sido infiel.

Me quedé muda cuando me lo contó tan sano, tan de “es que le rompí el parabrisas al carro de Francisco porque, tú sabes, aún estaba un poco molesta”. En ese momento, me vinieron a la cabeza todos los ataques dramáticos que una mujer amiga mía había tenido ante la infidelidad de un exnovio: perdonarlo, llorarle, gritarle y hasta darle una tremenda cachetada frente a sus amigos; sin embargo, romperle el parabrisas se convertía en el acto más sorprendente en cuanto a reacciones ante una infidelidad.

Estos ataques en los que estuve reflexionando durante unos instantes en aquel momento, me llevaron a pensar en una cosa: las mujeres amamos locamente a un hombre y si éste da por sentado ese amor al sernos infiel, la loca psicópata que busca venganza ya no es la enamorada, sino la gran mujer a quien diste por sentado y cuyo ego, autoestima y amor propio son tan grandes que se ven en la encrucijada de hacerte pagar por el daño que has hecho.

En mi opinión, claro, está muy dolida una mujer enamorada que le dedicó a un hombre los mejores aspectos de su vida y éste, sin vergüenza alguna, no supo valorar. Sin embargo, la venganza ya no es por él ni por recuperar el tiempo perdido, sino para hacerse justicia a una misma.

¿Y ustedes qué ha sido lo más loco que han hecho después de una decepción amorosa? Suéltenlo sin tapujo alguno en los comentarios.

Ah, y quisiera por último compartirles una frase que, la verdad, a mí me llegó bastante:

Si un día la persona que amas te es infiel y estás pensando en tirarte de una ventana, recuerda que lo que te pusieron fue los cuernos: no alas. Y la vida sigue.