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Alcanzar la independencia emocional

¿Estás consciente de la importancia de ser emocionalmente independientes?

Suena muy fácil decir que somos mujeres independientes, afirmar con propiedad “No necesito de nadie ni nada para ser feliz”. Y no me malinterpretes, no me refiero a ser egoísta o vivir encerrada en una burbuja.

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Una mujer íntegra, es aquella que es capaz de ser feliz esté acompañada o no, que puede tomar sus decisiones autónomas y sus elecciones no girarán en torno a otra persona.

Creo que lo más común es encontrarse con mujeres solteras que sufren de éste mal, y es increíble verlo más latente en ellas que las que están en pareja. Mujeres que rompieron una relación pero que su sufrimiento no les ha dejado seguir con su vida… “Estoy muy cansada para ir a la universidad” o “Cómo puedo levantarme a trabajar si me siento en el suelo después de ésto” se escucha a menudo en grupos de amigas, incluso, amigas que hablan de una de ellas que desapareció por completo luego de una ruptura.

Pasas por muchas etapas, como todas. Tener pena porque la relación se acabó, echarle la culpa a la costumbre, odiar al “susodicho” y no querer saber de él, muchas veces volver a tener pena porque te das cuenta de que siguió su vida, olvidarlo y conocer a otro (a rey muerto, rey puesto).

Pues tampoco se trata de encontrar a otro que supla la ausencia del ex, se trata de no necesitar ir en búsqueda de otra relación a la qué aferrarse y finalmente terminar enamorada. Esto daña al que utilizamos como anestesia y, lo más importante, a tu persona.

Ser independiente emocionalmente hablando, no es una magia, no llega con la edad y no se aprende en un libro de auto ayuda. Es un acontecimiento que te llega de las caídas y de haber tocado fondo muchas veces, es un trabajo duro.

Es complicado romper el círculo, pero no imposible. Y es que tememos muchas veces encontrarnos con nosotras mismas, ya no hay alguien que te diga lo linda que eres o que tu puedes superarlo todo. Eres nada más, contra vientos y mareas y levantándote de aquello que pudo derribarte para siempre.

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Personalmente, un tiempo lo pensé imposible, y terminé perdiendo más que a un novio. Cuando decidí romper con la pena, me levanté y llené mi agenda de cosas productivas que me beneficiarían de algún u otro modo, me puse a construir mi futuro, segura de que eso nadie me lo quitaría, ni tampoco la felicidad y satisfacción de haber construido algo por y para mí.

Ahora no necesito de un hombre que llene mis ratos de felicidad y tranquilidad.

Y tú, haciéndote una radiografía sincera ¿Eres emocionalmente inpendiente?

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