Dietas milagrosas: riesgos que debes conocer

Llegó agosto y todas comenzamos a pensar en que nos queda menos tiempo para ponernos en forma para esta primavera. Sin embargo hay que tener cuidado, porque una mala decisión, nos puede traer graves problemas.

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Anemia, fatiga, mareos, enfermedades gastrointestinales, hígado graso o colesterol alto son algunas de las enfermedades que puede provocar una dieta sin asesoría médica.

Y es que cada vez son más las personas que quieren lograr un peso adecuado para verse y sentirse bien. Es por esto que hombres y mujeres se someten a rigurosas dietas – que escucharon de un amigo, leyeron en Internet o vieron por televisión-, sin la vigilancia médica o nutricional necesaria para evitar riesgos en la salud.

Es así como las dietas que prometen perder peso de forma casi instantánea se han puesto de moda, sin aclarar que en su inmediatez existe un gran riesgo asociado. "Las dietas sensacionalistas o dietas milagros, son aquellas que aseguran una pérdida de peso a corto plazo. Éste tipo de dietas son muy populares, pero el problema es que no son clínicamente seguras y no inducen a un cambio de hábito. Lo que ocurre en general con estas dietas es que el paciente recupera el peso rápidamente y además arriesga su salud" afirma la nutricionista de Clínica Ciudad del Mar, Claudia Pérez.

La especialista señala además que "los planes de alimentación son únicos, por lo tanto deben ajustarse a la edad, sexo, estado de salud y nivel de actividad física de cada persona". Además agrega que el tratamiento más adecuado para lograr un peso saludable es seguir una alimentación sana y una rutina de ejercicios, ya que son la base para que los resultados se mantengan en el tiempo.

Asimismo explica que los riesgos de hacer una dieta incorrecta pueden ir desde un mareo hasta enfermedades como hipercolesterolemia, hiperuricemia, hígado graso, entre otras. Para evitar estos efectos nocivos y formar buenos hábitos alimentarios, la supervisión de un especialista es fundamental. De esta manera, comer de forma equilibrada, junto con la práctica habitual de ejercicio físico, sigue siendo el mejor método para conservar la salud.