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¿Disfrutas del sexo?

Esta es una de las preguntas que no debería dejar de hacerte tu ginecólogo.

Cada vez que vamos al ginecólogo es la misma rutina. Te preguntan si te has sentido bien, si vas por alguna razón en especial y finalmente pasas a abrirte de piernas a una sala, donde te toman una muestra para el Papanicolau.

Cuando cambié de ginecólogo, “el nuevo” me preguntó de todo. Con cuántos hombres había tenido sexo, si sentía dolores y cuándo había sido mi última relación sexual. La verdad es que me sorprendió –gratamente- tanta pregunta, ya que nunca lo habían hecho antes. Pero me parece perfecto que él tenga ese tipo de detalles sobre mi vida personal, para que se haga una idea de sobre cómo me comporto y así pueda aconsejarme o ayudarme a prevenir enfermedades, entre otras cosas.

Lo que jamás me preguntó, era si era feliz durante el sexo. Tampoco me consultó sobre si lo pasaba bien, si llegaba al orgasmo o si tenía buena lubricación. Entiendo que para muchas esto pueda ser una exageración, pero según un estudio, son muy pocos ginecólogos los que se preocupan por los trastornos y disfunciones sexuales femeninas. Si lo hicieran más seguido, podrían ser muy útiles para develar estos problemas a tiempo y así se gozara aún más en la cama.

Los ginecólogos vigilan el útero, los ovarios y las mamas, pero pocos van más allá del buen estado del aparato reproductor femenino y se preocupan por la vida sexual de sus pacientes. Pero preguntas cómo “¿son satisfactorias sus relaciones?, ¿cómo son de frecuentes? o ¿siente dolor?” muchas veces las dejan de lado.

La revista Journal of Sexual Medicine, en su informe titulado “Lo que no contamos cuando no hablamos sobre sexo”, desvela las carencias comunicativas de las consultas de ginecología y advierte que esta barrera puede esconder trastornos y problemas que repercuten finalmente en la salud general de sus pacientes.

El estudio fue dirigido por la Universidad de Chicago y señala que hay una gran falta de interés por parte del médico ante problemas como la disminución de la libido que acompaña a los cambios hormonales y también de la orientación sexual de la paciente. En este trabajo se comprobó que menos de un tercio de los especialistas se preocupa por ello y la mayoría asume la heterosexualidad de sus pacientes, lo que puede conducir a una mala interpretación de algunos de los síntomas o diagnósticos de una enfermedad  problemas de salud.

El hecho que los ginecólogos se preocupen por esto es primordial, considerando que un tercio de las mujeres jóvenes y de mediana edad y más de la mitad de las mayores, tienen algún problema de este tipo, ya sea por su bajo deseo sexual, dolor durante las relaciones o dificultades para alcanzar el orgasmo.

“No basta con preguntar si se es sexualmente activa. Eso no nos indica si ha habido cambios en su función sexual que indicaría la existencia de problemas. Las mujeres están sufriendo en silencio”, advierte Stacy Tessler Lindau, una de los autoras de este estudio y profesora de Ginecología de la Universidad de Chicago.

Incluso no preguntar si sus pacientes consumen algún otro tipo de fármaco, considerando que, por ejemplo, remedios para la depresión o cáncer de mamas tienen relación directa con el bajo deseo sexual de la mujer.

Lindau recomienda “Si está esperando que el médico empiece la conversión, quizá nunca ocurra. Inténtelo. La comunicación es la clave”. Atrévete quizás ahí está la clave para que comiences a disfrutar del sexo de una vez por todas.

Y tú, ¿hablas de todo con tu ginecólgo?

Fuente: Y usted, ¿disfruta del sexo?, (abc.es)

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