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Chi Kung, una técnica milenaria china para controlar tu energía

Es una práctica ideal para mujeres.

En esta época de calor -para quienes estamos en el Hemisfeio Sur- nos llegan miles de consejos para conectarnos con nuestro yo interior, para ejercitar el cuerpo y la mente, para revitalizar el alma y para hacer deportes de tipo oriental. Yo creo que es porque en primavera y verano la gente tiene más ganas de hacer cosas y sobre todo de comenzar nuevos ejercicios, en invierno nadie quiere salir de su cama. Como una forma de sumarme a esta tendencia, es que les quiero hablar un poco del Chi Kung, una fórmula que nos promete el oro y el moro.

Lo primero que tienen que saber es que se trata de una disciplina que trabaja con la circulación de la energía vital por los canales y meridianos del cuerpo, según lo que explican en la revista Oh La la. Ahora, ¿qué son los canales y meridianos del cuerpo? La verdad es que no encontré la respuesta en ningún lugar, pero me imagino que son las vías por las que nuestra energía fluye, como el corazón, la mente, nuestras manos que nos permiten hacer miles de cosas, los músculos, etc.

Es un arte que se practica en China hace 3.000 años, que era enseñado solo a los hombres en tiempo de guerra y que fortalece los músculos, articulaciones, huesos y órganos internos, además previene lesiones y nos enseña a tener conciencia de nuestro cuerpo en todos los niveles.

A través de una serie de ejercicios de respiración, más bien estáticos, el Chi Kung pretende cultivar la energía vital, la esencia y el espíritu, dicen que teniendo eso armonizado, además de la mente, el cuerpo y la respiración, se fortalece la salud.

Para lograrlo primero hay que tener una buena postura corporal, si estamos agachados o con la columna doblada, la energía no fluye en forma correcta. La respiración también es muy importante, porque cuando nos relajamos a través de esta, todos los canales de Chi (energía) se abren. Hay que estar también bien equilibrado y en contacto con el suelo, sentir los pies e imaginarnos que salen raíces de ellos hacia la tierra.

Esta técnica, aunque al principio no se les enseñaba a las mujeres, les sirve mucho y son ellas las más beneficiadas porque nosotras nos influimos mucho por la energía que nos rodea: la salud una mujer casada, por ejemplo, dependerá de la armonía que mantenga con su pareja y sus hijos y la energía que estos le transmiten. Entonces si logramos mantener la energía de nuestro cuerpo en equilibrio, no tendremos dolores ni enfermedades. No significa que nunca más tengamos un resfrío, pero al menos lo podremos controlar y entenderemos por qué nos esta pasando y si alcanzamos ese punto de comprensión entonces lo podremos evitar e incluso podríamos prescindir de los medicamentos que antes habríamos usado para combatirlo.

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