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En España aceptan que el médico de familia objete el aborto

En julio de 2010 se creo esta ley que permite a otros determinar si nace o no ese niño.

-Esta situación se da en la provincia de Castilla-La Mancha, cuya ciudad principal es Toledo. Así, las mujeres de esa región de España, entre el campo y las historias de caballeros con armadura, no tienen la última palabra sobre la decisión de ser o no madres, quien la tiene es el doctor que la esté atendiendo, según la ley que entró en vigencia el 5 de julio de 2010.

Los toledanos pactan con sus médicos antes que resuelva la justicia, ¿injusticia, entonces? ¿Qué pasa con lo que las futuras madres, o no madres, quieren? Los médicos familiares son quienes deciden si derivan o no a esa embarazada a un especialista (el encargado de realizar el aborto). Y esos profesionales, directamente implicados en la intervención, pueden objetar la interrupción voluntaria del embarazo.

Esos “directamente” implicados correspondían a médicos, ginecólogos, enfermeros, anestesistas y matronas. Hasta el 14 de septiembre, habían 338 personas inscritas para actuar de “objetadores”. Esta situación no sólo sucede en Toledo, también ocurre en Navarra, donde derivan las interrupciones a otras autonomías, y Madrid, donde también se permite que estos profesionales objeten. En Andalucía y Asturias, sólo los profesionales que realmente intervienen, pueden tomar una decisión sobre el curso de ese embarazo, los de atención primaria (enfermeros, por ejemplo) no pueden dar su opinión.

A pesar de que aún no han objetado ningún aborto, muchos sectores reclaman la creación de esta ley no deja claro quiénes son aquellos que pueden objetar: “No deja claro cuáles son los profesionales directamente implicados en la prestación del aborto. Debería regularlo porque la objeción de conciencia no puede suponer un límite a los derechos que la ley da al ciudadano”, dice Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial. El diario El País, dice que esas incertidumbres y divergencias se habrían evitado si el proyecto de ley de regulación de objeción de conciencia, que preparaban Sanidad y Justicia, no hubiera quedado en un cajón olvidado.

Aunque el aborto sea legal en España, igual se merman los derechos de las mujeres, porque son ellas las realmente implicadas, mucho más que aquellos médicos que intervienen. Sí es bueno que consulten antes de tomar una decisión tan drástica, pero una vez que la tienen, no deberían otros rebatirla.

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