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El Bed Talk de la Jueza

El tipo que publicó las fotos de la jueza ayer nos hizo un flaco favor a los hombres. / Foto © Mega

No lo niego, ayer cuando mi timeline en twitter se puso saltón por tanto comentario sobre la jueza del Mega (Macarena Venegas) no resistí la curiosidad y rápidamente salí a buscar las fotos. Y sí, las vi (no puedo negar que ella es estupenda) pero también no pude dejar de pensar de lo mal nacido que es el tipo que las publicó (un tipo según me entero, se hace llama Pelao 1953). Y no es que yo sea mojigato, por el contrario, reconozco que un buen desnudo femenino, siempre que sea consensuado, me parece al menos vigorizante. Es más: si hablara como Arjona diría que las mujeres desnudas son un regalo divino.

¿Pero saben? Las fotos de la jueza las borré inmediatamente. Y no porque no me gustaran, sino porque simplemente, en su composición, tenían un halo de intimidad que me superaba. No eran para mí, yo no tenía por qué estar viéndolas. Y claro, si no fuera por este post, probablemente nadie se habría enterado de que las tenía en mi disco duro. Pero lo siento, no voy apoyar a un tipo que rompió uno de los más básicos acápites del contrato social: el bed talk.

Los gringos lo tienen clarísimo. El bed talk es ese rango de conversaciones, acciones y posiciones que pasan en una cama entre dos personas (pueden ser más, pero creo que se entiende el punto). Y de hecho, ni siquiera tiene que ser en una cama, pero se refiere a esa intimidad que uno tiene con su pareja y que te permite hablar e intentar (o proponer intentar) cualquier cosa. Las relaciones, el sexo y todo lo que pasa en una relación solo ocurre porque uno se entrega al otro sin prejuicios.

El mal nacido que publicó las fotos de las jueza nos falló a todos los hombres. Porque por muy despechado que estuviera, igual falló al contrato social y, al menos por un rato, puso en alerta a nuestras mujeres. No hay nada más sano que experimentar, y una buena foto puede ser perfecta e incluso, ahora que lo pienso, le servían al despechado gil para recordar los buenos momentos que tuvo con ella. Pero claro, el muy pastel ni siquiera pudo guardarse eso.

En fin, gracias Pelao 1953. Por tu pequeñez nos acabas de regalar un invierno mucho más frío, con muchas menos fotos. Buena.

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