Batallando con nuestra tiroides

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El hipo o hipertiroidismo es una de las enfermedades más comunes de la mujer y no discrimina en edad. Es común tener a un gran número de amigas que padecen esta enfermedad, pero que para muchos es un mito en cuanto a sus síntomas y prevenciones. Pero antes que nada, para entender la enfermedad hay que saber qué función tiene esta glándula en nuestro cuerpo.

Básicamente se ocupa de fabricar y almacenar dos hormonas imprescindibles para los procesos del organismo: la tiroxina y la triyodotironina. Pero también libera una dosis determinada de sustancias, según las necesidades que nuestro cuerpo le pida. Una de las principales rarezas y complicaciones del hipotiroidismo es lo difícil que puede ser detectar sus síntomas.

Por lo general, las señales más evidentes son el cansancio y el agotamiento físico, y en muchas ocasiones mental. Otros signos pueden aparecer, tales como la piel seca, la disminución del apetito, la caída del cabello, la pérdida de memoria, los dolores musculares, escasa salivación, aumento de peso y vista borrosa, entre otros.

¿Cómo cuidarla? el aporte de yodo, la clave principal para mantener sano el tiroides. Por ello, cuando por diversas razones no contamos con la cantidad suficiente de este elemento químico, se produce una disminución de los niveles de hormonas tiroideas. Algo, que en muchos casos, puede provocar que el tiroides crezca anormalmente. Entonces hablamos de bocio. En algunas personas este puede hasta palparse con la yema de los dedos.

Entre los alimentos que contienen yodo están los pescados de mar, como por ejemplo el salmonete, salmón, y el atún.

Si crees que padeces de los síntomas, no dudes en tomar hora con un endocrinólogo, recuerda que si la detectas a tiempo puede ser una enfermedad leve que no te producirá mayores inconvenientes que tomarte una pastilla de eutirox diaria.

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