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Juguetes Eróticos

Vibradores, dedos ondulantes, estimuladores de pezones, muñecos inflables, anillos peneanos, bolas chinas, perlas tailandesas, esposas, mordazas, máscaras y más.

En este exacto momento estoy sentado en un café con dos amigas hablando de lo que casi siempre termino hablando: de sexo. En este caso les estaba comentando que tenía pendiente el escribir esta columna y las dos me sugirieron como tema, algo que al parecer les ha sacado más de una sonrisa en el último tiempo: los juguetes sexuales.

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Hasta hace poco tiempo estos mismo juguetes de los que hoy mis amigas me comentan con toda naturalidad, recibían el nombre genérico de consoladores. Este nombre claramente llevaba una connotación peyorativa y se asociaba a los usuarios con personas frustradas, que les falta consuelo o alguien que los satisfaga sexualmente.

Tambien se les asoció a ser utilizados por mujeres solteronas y como dice la sentencia popular: “mal folladas”, también a hombres homosexuales sin pareja o incluso a personas enfermas o con algún tipo de perversión. Era un objeto absolutamente tabú, del que su uso no podía salir de las cuatro paredes de donde fuera utilizado. Al comprarlo – cosa que ahora se puede hacer por Internet con toda la tranquilidad y privacidad que nos da el anonimato de la red- era guardado como un arma de fuego y en general no se usaba con la pareja, en el caso de contar con una, ya que para muchos hombres se veían amenazados ante este objeto de proporciones mayores a las de sus penes. Esto también ocurre hasta ahora y lo he podido constatar en algunos procesos de terapia: por ejemplo en el caso de mujeres anorgásmicas , donde muchas veces se da como indicación el uso de algun dildo o vibrador para lograr el placer por sí misma. Hay hombres que se insegurizan profundamente ante este “nuevo integrante” e incluso el uso de este juguetito por parte de su pareja; es vivenciado como una infidelidad.

Algunos de los juguetes más conocidos son los dildos o penes realistas; a los que mucho hombres heterosexuales aún se resisten debido a la ampliamente compartida creencia de que el sentir placer en la zona anal, los vuelve homosexuales… pero ese ya es otro tema que trataré en una próxima oportunidad. Otros juguetitos que se pueden encontrar son los areneses, vibradores, dedos y guantes ondulantes, estimuladores de pezones, muñecas, muñecos y muebles inflables, anillos peneanos, bolas chinas, perlas tailandesas, espozas, tobilleras, mordazas, ligaduras, antifaces, máscaras y así la lista se alarga y se alarga.

En nuestro país ya proliferan cada vez más los Sex Shops y no sólo en Santiago, ya que he tenido la posibilidad de ver que están repartidos por el país. La apertura creciente de la gente les permite ya no solo mirar tímidamente la vitrina; sino que entrar, mirar, tocar y consumir estos productos. En la capital una de las grandes profesionales del rubro es la gringa Jane Morgan o Japi Jane, tambié columnista de Belelú, a quien he mandado más de alguna vez a alguna de mis pacientes, cuando el caso lo amerita y existe la disponibilidad y apertura para usarlos.

Como sobre gustos no hay nada escrito; no necesariamente te tiene que gustar usar juguetes, ni tampoco se garantiza ciegamente el placer al utlizarlos. Para esto es más recomendable el conocer al otro y saber qué es lo que le gusta, pero por sobre todo conocerte a ti mismo y saber lo que a ti te gusta, siendo capaz de entregarte el placer por ti mismo, como también poder comunicarle efectivamente a tu pareja qué es lo que necesitas.

Muchas veces al sexo le falta uno de los elementos centrales del juego: esto es que la motivación de jugar es el placer funcional de hacerlo. Básicamente uno juega por jugar, sin buscar lograr nada más que el placer que nos entrega el hecho mismo de hacerlo. Si en las relaciones sexuales no estuvieramos enfocados en alcanzar orgasmos múltiples y simultáneos, puntos a, b,c,d,e,f, erecciones pétreas permanentes y todo el guión sexual que “tenemos” que cumplir y en vez, nos impregnáramos un poco más de lo lúdico, quizás podríamos disfrutar más y estar más cercanos al placer verdadero.

Para más información entra a Rodrigo Jarpa.

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