Ella es Samantha: ¡la primera muñeca sexual que reacciona si se siente agredida!

Se trata de una muñeca creada para ofrecer placer pero gracias a la inteligencia artificial, intenta promover el respeto hacia la mujer.

Las muñecas de ule que en el pasado fueron un objeto del deseo como ninguno para los hombres, no escaparon del acelerado avance tecnológico y hoy en día se han perfeccionado.

La idea de crear una imagen cada vez más real de la anatomía femenina llevó a que se diseñará una muñeca de silicona, con rasgos muy acentuados y hasta personalizada, para complacer los gustos sexuales de los caballeros.

Rubia o morena, de ojos claros u oscuros, de contextura delgada o más rellenita, cada quien puede obtener a la muñeca de sus sueño

La mente que le dió vida a Samantha, es la de Sergio Santos, un doctor en nanotecnología e ingeniero electrónico de origen catalán quien aseguró que la muñeca es capaz de responder a los estímulos "de forma muy juguetona".

No se trata de un juego

Pero, lo que sin duda marca un precedente en este tipo de juguetes sexuales, es la aplicación de la inteligencia artificial, para desarrollar un estereotipo más centrado y acorde a la realidad de la nueva mujer.

Si bien para muchas la idea de que la mujer continúe siendo comercializada como un objeto de placer, lo cierto es que cada vez son menos los tabúes en torno a estos juguetes sexuales.

Más aún, cuando en la actualidad se busca crear un prototipo más independiente  y parecido a la mujer actual.

Una muñeca que reacciona

Samantha está ideada para complacer a su pareja siempre y cuando ésta no se sienta incomoda.

Por eso, ante un trato personal poco gentil, la muñeca está en la capacidad de hacerse valer, negándose a cualquier acción que ella considere irrespetuosa en la intimidad.

Si es tocada de forma indecorosa, o si siente que no está recibiendo el cariño que necesita, Samantha automáticamente se desactivará, como si se tratara de un merecido desplante.

Actualmente, los ingeniosos creadores de la muñeca, trabajan para programar el cerebro de las mismas, a tal punto que puedan decir "No" ante ciertas situaciones.