La razón por la cual dejé de hacer dietas

Dany Rocchi habla de su experiencia al intentar perder peso.

Antes de empezar una dieta es indispensable que te preguntes ¿por qué la quieres hacer? ¿qué te está motivando a hacerla? ¿por qué estás haciendo un cambio en tu vida? Suena muy simple, pero yo hubiera agradecido haber entendido que “hacer dieta” es un estilo de vida que me permite manifestar el amor hacia mi cuerpo y haber evitado el martirio en el intento de ser delgada y agradarle a los demás.

Para mí, la idea de “hacer dieta” (y pienso que una de las razones por las cuales no funcionan) es porque la vemos como la única herramienta para lograr nuestros objetivos, como si fueran mágicas, algo externo que nos va a salvar, por lo tanto, les damos toda la responsabilidad para lograrlo, la pasamos fatal en el intento, les echamos la culpa de nuestros males, nos volvemos sus víctimas y terminamos odiándolas.

En mi camino por querer ser delgada y “bonita”, probé dietas de todo tipo, primero la homeopatía, donde con “chochitos”, evitaban que me diera hambre, o sea ¿cómo? ¿tener hambre es malo?; después intenté con la acupuntura y balines, ¿se acuerdan alguna vez haber visto a alguien con cositas pegadas en las orejas, cachetes y cuello? Esta técnica fomenta la circulación de energía vital en ciertos puntos del cuerpo y así estimular la quema de calorías, o sea ¿las calorías son malas? Entonces me encontré con las dietas de conteo de calorías, es decir, según las que puedes consumir al día, el problema es que no importaba lo que comía, no importaba si consumía azúcar o no, por dar un ejemplo, lo importante era no pasarme de las permitidas, esto hizo que todo el tiempo revisara las etiquetas para saber sólo las calorías, no los nutrientes.

¿Qué tal las dietas de equivalencias? Era como aprender un nuevo idioma, pero lo divertido de estas dietas es que tú podías armar tus propias comidas, yo siempre hacía las mismas y después me hartaba. La que más me gustó y me ayudó mucho en el proceso fue la dieta con aminoácidos o proteínas. Desde mi experiencia y por lo que recuerdo, el consumo de proteína era lo más importante, el problema es que tenía que pesarme todos los días, baje mucho de peso y la recomiendo ampliamente para personas que necesitan urgentemente perder kilos, yo fui feliz en su momento con los resultados pero el agobio y el estrés diario me desanimó.

Después de tantos intentos lo que hice fue soltar, soltar la idea de querer ser flaca, después de muchos años de intentarlo, a pesar de haber tenido resultados en algún momento, me cansé, me cansé de la idea de ser flaca, dejé de seguir una “dieta”; me dejé libre, me dejé ser y disfrutar, y lo curioso fue que mi cuerpo empezó a cambiar, quizá el haberlo liberado del estrés en el que vivió por muchos años lo dejó trabajar de la manera correcta.

Pero también seguí aprendiendo y conociendo sobre la alimentación, y descubrí nuevas maneras para alimentarme, el veganismo, el vegetarianismo, la trofología (que estudio actualmente), la alimentación consciente, entre otros, han sido inspiración para mi, haciéndome entender que la alimentación no es algo aislado a mi cuerpo, si no que mi cuerpo depende 100% de lo que le doy como alimento para llevar a cabo todas sus funciones, que estoy conectada 100% a la naturaleza y que tengo increíbles procesos bioquímicos para digerir y procesar los alimentos, algo que me maravilla de nuestra máquina perfecta.

Cuando tenemos conocimiento nos volvemos responsables de lo que nos metemos a la boca, pero también nos volvemos más consientes de lo que pensamos y decimos, es decir, ¿qué piensas de ti mismo? si no te gusta lo que piensas, cámbialo, de verdad funciona, aprende a amarte desde el cuerpo que tienes, mantente positivo.

Puedes encontrar mucha información sobre cómo alimentar y nutrir tu cuerpo desde el amor en el libro LA ANTIDIETA de Harvey Diamond y Marilyn Diamond, está en línea y es gratis, aprovéchalo; mantente positivo en tu vida, los momentos difíciles son muchos, pero de nosotros depende cómo los vivimos, aprende a ser responsable de ti, no eches culpa a nadie de tu malestar físico o emocional, solo tu puedes hacer el cambio, que sea un cambio responsable desde el amor a ti y para ti.

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