Kabbalah y la felicidad: ¿Cómo obtenerla con lo más simple?

La maestra Batsheva Zimerman nos introduce a esta sabiduría kabbalística destinada a todas las almas del mundo, la misma que entrega las reglas sobre cómo funciona nuestra vida y nuestro mundo.

“A través de esta sabiduría podemos aprender a conectarnos con quienes estamos destinados a ser, pero haciéndolo con crecimiento y felicidad verdaderas. Ese es nuestro destino y nuestro desafío”, se dice en la Kabbalah. Quizás la conozcas porque muchos famosos la practican, como Madonna o Ashton Kutcher pero, ¿qué tiene de especial? Hace un par de semanas, el Centro de Kabbalah de Chile recibió a la maestra Batsheva Zimerman, quien lleva casi 30 años de su vida a enseñando y dando conferencias por el mundo. Conversamos con ella, y nos contó sobre el sistema y los secretos de cómo obtener espiritualmente toda la plenitud que buscamos en la vida a través de herramientas cotidianas.

SER FELIZ

La felicidad no tiene que depender de un agente externo, sino interno. La felicidad a la que estamos acostumbrados es condicional y momentánea porque depende de lo que soy, no soy, de lo que me da la vida o no me da, de lo que tengo o no tengo. Si tengo, soy feliz. Pero esa no es la verdadera felicidad; la verdadera felicidad no tiene que ver con nada. Yo soy feliz porque sé que lo que soy, lo que tengo y que lo que me da la vida en este momento es para mí. Entiendo que las situaciones molestas o difíciles representan grandes oportunidades. No existe una vida plana; la vida plana es un desperdicio de vida. Estamos aquí para crecer, aprender, evolucionar, transformarnos, y los procesos son las herramientas que nos permiten hacerlo. Es importante saber cómo me afecta este proceso que llega a mi vida. ¿Me tira para abajo y me hace infeliz, o lo asumo como una oportunidad de crecimiento? Si me enfoco en que es difícil, pero sé que me va a fortalecer, ¿por qué voy a perder mi oportunidad?

EL DESEO

La Kabbalah nos enseña que si nosotros nos queremos contactar con energía, con la luz, con las bendiciones, tiene que existir el deseo. De acuerdo al tamaño del deseo será la cantidad de luz que voy a recibir, por lo tanto, el deseo debe que ser enorme…, “quiero todo y más”. Queremos desear tener más, todo, pero para compartir, no sólo para mí. A su vez, si no tengo deseo, no puedo recibir nada. Pero no tengo que permitir que el deseo me controle. En la sociedad actual somos esclavos del deseo, en vez de que el deseo sea un vehículo para recibir la luz del creador, sus bendiciones. Es recibir para poder dar y compartir. La finalidad es aumentar la vasija. La vasija es el mismo deseo. “Quiero todo, quiero más, pero lo quiero para el beneficio de todos”. Otro principio importantísimo para la Kabbalah es este: “Si quiero recibir, primero tengo dar”.

¿VEMOS SÓLO EL 1%?

¡Absolutamente! Existen dos realidades: la verdadera y la ilusoria. La verdadera es la que se escapa a nuestros cinco sentidos, a las capacidades de nuestro cerebro. En la verdadera no hay tiempo, espacio, distancia, principio ni fin; no existe el caos, no hay sufrimiento, más bien aparecen las bendiciones y la felicidad. Nuestra presencia en la ilusión –donde sí existe el tiempo, la distancia, el caos, el dolor, el sufrimiento– se da para aprender a ganarnos la luz del creador, solo aquí lo podemos hacer. ¿Cómo? Superando todas las limitaciones y obstáculos. ¿Cómo los supero? Sabiendo que estoy en el mundo físico, porque no puedo desligarme del mundo físico, de este 1%. La realidad está aquí, en medio de la jungla de cemento, y hay que aprovechar todo lo que existe –como la comida, el deporte, el dinero, el sexo, el trabajo, las relaciones– como vehículo para contactar con la realidad verdadera. Yo utilizo la materia, utilizo lo físico, y no lo físico me utiliza a mí. Tengo la consciencia de que existe otra realidad, y que todo mi trabajo aquí es para conectar con esa otra realidad.

EL DINERO

La ambición de tener mucho dinero no es un problema; la pregunta es para qué lo quiero. ¿Sólo para mí, mis lujos y necesidades? Ahí se produce un cortocircuito muy grande, pero desear dinero en sí no tiene nada de malo.

PENSAR POSITIVO

El pensamiento positivo viene de nuestra alma; el pensamiento negativo viene desde el ego. La Kabbalah nos enseña que estamos compuestos de dos inteligencias: el alma, nuestra verdadera esencia, y el cuerpo físico, “mi vestido de este tiempo de vida”. El cuerpo físico, su esencia, es el deseo de recibir para sí mismo; el alma quiere recibir para dar y compartir, está conectada a la luz del creador, a la esencia del creador que es amor, abundancia, misericordia. Todos los pensamientos que tenemos en nuestra mente vienen desde el alma o ego, de la luz o la oscuridad; esas dos voces bombardean nuestra mente con pensamientos positivos o negativos. ¿Cuál escuchamos más? Al ego. Entonces hay que aprender a identificar qué viene del ego y qué del alma, y conectar con lo que viene del alma; al darle más fuerza, la escucharemos cada vez más. Ese es nuestro trabajo: identificar qué viene del alma y qué viene del ego. Todo lo del ego está enfocado en mí, lo que quiero, opino, soy, lo que tengo, lo que me duele. El alma está enfocada en qué necesita el resto, qué opinan, qué les duele. ¿Qué pensamiento beneficia a los demás, a todos? Cuando aprendo a identificar realizo la elección correcta poco a poco, comienzo subir estas escaleras espirituales, me voy transformando, mi vida se va transformando, y al hacerlo el mundo se transforma también.

MEJOR EN PAREJA

“El trabajo de uno es incompleto, el trabajo de dos personas es más completo. La pareja es muy importante. A las mujeres y hombres les cuesta encontrar pareja, no existe tanta conexión. Hay muchas infidelidades, nos casamos enamorados y después el amor, ¿dónde se fue? Abusamos del amor porque no sabemos amar, confundimos el amor con la necesidad. Te amo porque te necesito, amo lo que tienes que alimenta mi ego, amo lo que tú me das que me hace sentir bien. Eso no es amor, es ego. El amor verdadero no está enfocado en uno. El amor verdadero da espacio al error, a las fallas, sabe aceptar los defectos; el amor verdadero ama lo negativo y positivo, el amor verdadero no te quiere cambiar, el amor verdadero tiene que ver con el otro. Pero el ser humano desde que buscamos a la pareja, la buscamos con la consciencia equivocada: “quiero tener una pareja para no estar solo, quiero que me cuide, que me haga feliz”. Entonces no voy a encontrar una pareja, o voy a encontrar una pareja que busca lo mismo, y ahí es donde nos desencontramos. Es mejor decir “quiero encontrar una pareja a la que pueda ayudar, a la que pueda hacer feliz, con la que puedo crecer, transformarnos juntos, una pareja para hacer una diferencia en el mundo”. Hay que dar un giro total a la consciencia con lo que estamos haciendo en la vida.

ASTROLOGÍA

La Kabbalah habla sobre el principio de causa y efecto, de acción y reacción. Somos responsables absolutos de todo lo que hay y no hay en nuestra vida. Eso permite entender lo que me toca vivir para hacer las cosas mejor. Si sé que mis actos de hoy son la causa de mañana, unos días, años o próxima vida, obviamente haré mejor las cosas. La astrología es parte intrínseca de la reencarnación. Yo decido retornar al mundo físico porque tengo que terminar mi trabajo, y elijo nacer en un momento específico, con una posición específica de los planetas, en un lugar específico, en una hora específica, porque el signo en el que voy a nacer me dará las herramientas que necesito trabajar y superar en este tiempo de vida. Todo lo que implica la astrología es parte de lo que me corresponde trabajar, corregir y completar en relación a otras vidas y que todavía no he logrado. El signo, el ascendente, el tikún, todo tiene que ver con mi mapa de trabajo que viene a hacerse realidad a este mundo físico. En la astrología tradicional te dicen que naciste bajo tal signo y por eso eres de tal forma. En la Kabbalah te dirán lo mismo, pero se suma lo que vienes a superar, todo lo positivo que te da ese mapa, para que con ello trabajes y transformes las debilidades en fortalezas. Eso quiere decir que los astros influyen, pero no dictaminan. Debo aprender a estar por encima de esa influencia. Si según mi signo mi característica es ser reactiva o demasiado sensible, o muy cambiante, o cómoda, entonces vengo a trabajar eso, pero tengo la fuerza y libre albedrío para salir de esa influencia y cambiar.

REENCARNACIÓN

Tenemos muchas oportunidades cuando vamos avanzando mientras logramos el objetivo. Hay algunos cortocircuitos que la gente llama “pecados”, aunque no me gusta esa palabra porque suena muy religiosa. Hay cortocircuito cuando el ego nos logra dominar o confundir, se acortan esas oportunidades, y entonces el alma debe venir a enfrentar situaciones fuertes que hay que superar. Lo que enseña la Kabbalah es que todas las cosas que vienen a nuestra vida de golpe son efecto de algo que nosotros inyectamos al cosmos, al universo, y ahora retorna como un boomerang por la causa y efecto. Por muy fuerte que haya sido lo que yo inyecté, jamás va a permitir que retorne algo que no tenemos la fuerza de superar. Todo lo que es demasiado en mi vida, el alma dice “tranquila, tú tienes la fuerza, adelante, sigue”. El ego te dice “es demasiado, es muy fuerte, tú no puedes, eres débil”. Esas son las voces que debemos identificar. Debemos entender que nunca nos darán algo que sea más fuerte que nosotros.

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