¿Realmente necesito esto? Consejos para dejar de ser tan impulsiva con tus compras

Si compras mucho y usas poco, tienes que leer y reflexionar sobre esto.

Nunca iremos lo suficientemente rápido; cada día es más complicado seguir las tendencias y objetos de deseo que aparecen frente a nuestras pantallas minuto a minuto, dejándonos boca abierta con cada nuevo zapato, pinche, labial, cartera, clutch, lentes de sol, sombreros…, que aparecen tras cada actualización de historias del Instagram. Esto está que explota, pero antes, reflexionemos sobre nuestra forma de consumo.

El deseo y la necesidad son completamente diferentes, pero siempre los ponemos en la misma frase, algo así como “¡lo necesito para seguír viviendo!” junto al típico “¡con esto no me compro ni uno más!”. ¿Cuándo entonces llega ese segundo en que nos detenemos a pensar “¿realmente necesito esto?”? Créanme, esto no para jamás, si tú no le dices stop.

CONSUMISMO SIN SENTIDO

Hace casi 3 años que vengo experimentando otra forma de comprar. En un principio me até de manos. Luego comencé a dejar de consumir ciertas marcas fast fashion que me tenían hechizada con sus liquidaciones llenándome el clóset temporada tras temporada, y al final sentía que perdía mucho dinero y llegaba a casa con muchas cosas que con el paso del tiempo me decepcionaban entre su mala calidad y diseños que eran más de lo mismo. Mucho consumismo no tenía sentido, y a pesar de que no tengo problemas con las “compras” –me refiero a que jamás he perdido la cabeza hasta llegar a endeudarme de manera inconsciente– investigué sobre variados temas en relación a la verdadera industria tras la moda, y algo provocó que detuviera ese comportamiento de compra, dejando de ser impulsiva por algo más profundo. En mi caso tocó mi corazón la moda consciente y el mundo de la sustentabilidad, un matiz complejo, difícil de llevar, pero con un sentido humano y muy noble, en el otro lado de la moda.

Comprar un producto debe dejar de ser el 100% de las veces un acto por impulso; debemos comenzar a racionalizar esos deseos que no nos dejan en paz. Basta con ver una foto en acción con la prenda y ya te la vez puesta, comienzas a buscar dónde comprarla por Internet hasta encontrarla y si es muy elevado su precio, en la versión low cost. Debemos aprender un poco más sobre comprar y darle sentido a nuestra forma de vestir.

Esto es un aprendizaje de nunca acabar; en estos años he experimentado docenas de sensaciones, pero una de las más lindas es salir de una tienda sintiendo que viste cosas muy lindas pero que no tenían el valor que esa blusa debiese tener para ti. Entonces, ¿cuáles podrían ser esos nuevos ejes que definan la comprar? Por ejemplo, que la marca se encuentre bajo los estándares básicos del comercio justo, que los materiales sean de calidad y ojala orgánicos, que la compañía esté preocupada del medioambiente al momento de realizar sus procesos productivos, que puedan generar productos sustentables o que tenga líneas Conscious, y que estén en vías o trabajando hacia la sustentabilidad.

IDEAL 29 PRENDAS

El 25% de nuestro clóset debería ser lo que se usa en la temporada, no más que eso. Según los expertos, podríamos vestirnos todos los días con sólo 29 prendas por temporada. Ahora, te pregunto, ¿cuántas prendas tienes sin usar, hasta con etiquetas? No más dinero tirado en un cajón, aprende a invertir, le hará bien a tu mente, ansiedad y economía.

En el valor de las prendas están implícitas muchas cosas, y una de las más importantes es sentir orgullo al llevar una prenda, que el acto de vestirte en las mañana sea parte de tu esencia, que cuides cada una de las prendas que tienes, que cada una tenga su lugar para así ir armando tu historia… Todas “joyitas” hechas de manera justa y limpia.

Reutiliza, vende, compra, prueba con lo vintage, chusmea en el clóset de tu madre, dale una vuelta más a lo que quieres desechar…, ¿cómo sabes si creas un nuevo obssesed?