7 secretos del budismo para limpiar tu habitación que sanarán tu espíritu

Para este monje, quien no cuida de sus cosas, tampoco cuidará de las personas

Por Andrea Sánchez

En los últimos meses he estado adentrándome en el mundo de la meditación y la espiritualidad. La verdad es que uno encuentra maravillosas lecciones conforme lee o descubre nuevos métodos para mantener la vida en equilibrio. Uno de estos descubrimientos es la propuesta del monje tibetano Turku Thondup, quien asegura que limpiar tu casa, tu habitación o el espacio que habitas es enriquecedor para tu vida.

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Para este monje, limpiar el templo es una parte importante de su formación espiritual, pues es una forma de trabaja con los prejuicios que tenemos acerca de la personas que limpian, pues creemos que alguien con cierto grado de estudios no puede 'rebajarse' a ese tipo de actividades. Si supiéramos de los méritos de limpiar no nos parecería una carga y a continuación lo explicamos.

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Quien no cuida de los objetos, tampoco de las personas

Todos los objetos fueron creados con el trabajo de un grupo de personas y nuestro cuidado y respeto por esa labor es una muestra de gratitud hacia la persona que lo hizo, aun si no sabemos de quién se trata.

Agradece lo que alguna vez te sirvió

Este punto es especial, pues muchas veces consideramos que las cosas, y la personas, son desechables y no es cierto. Agradecer por lo que las cosas hicieron por nosotros y ser conscientes que pueden servirle a alguien más, es una muestra de bondad con el universo.

Pon orden por las mañanas y tu día será mejor

Para este monje empezar en silencio, rodeados por la calma y cuando los demás duermen o no nos ven, ayudará a que nuestro corazón tenga un poco de paz, la mente se despeje. Si limpias un poco por la noche, la limpieza del día siguiente será más fácil. Desecha lo malo cada día, tira las cosas que te hicieron daño para tener vitalidad al amanecer.

Deja entrar el aire

Abre las ventanas, permite que el aire circule. Sentir el aire es la muestra de que estamos vivos, que a veces somos frágiles, otras fuertes, pero estamos en un constante cambio.

Pon todo en su lugar

Aunque el desorden también es parte del universo, ordenar los platos de la cena, comida o desayuno anterior te recuerda que el orden hace que el ecosistema funcione. Si todo está en orden, tu vida comenzará a sentirse equilibrada.

Centra tu atención en el aquí y el ahora

Otro de los errores más comunes que cometemos es pensar en lo que haremos o lo que hicimos. Debemos aprender a vivir el momento, pues es lo único cierto que tenemos.

Trabaja en equipo

Dividir las labores del hogar entre los miembros de tu familia o las personas con las que vives, te ayudará a entender y valorar el trabajo de los demás y que todos dependemos del trabajo de otros, hay que aceptar y agradecer eso.