Maluma, ¿felices los cuatro?

La nueva canción del reguetonero tergiversa el significado de una relación saludable.

Por: Erika Michael*

Gracias, Maluma, por acabar de alterar el concepto de una relación sana y madura.

Creo que debemos tener en cuenta que la "modernidad" no afecta lo que es saludable. Y nota que no dije "correcto" sino saludable. Porque lo que procuramos con las relaciones es que estas sean sanas y, por lo tanto, sean de crecimiento y disfrute. Las relaciones son conexiones, interacciones. Por esta razón es que no son estáticas y siempre están en movimiento.

Consciente de que la música alimenta las acciones e ideas de la sociedad, trato de mantenerme al día con lo que la generación emergente escucha. Esto que consumimos queda en nuestro subconsciente y, eventualmente, consideraremos actuar de manera similar cuando comenzamos a despenalizar esa conducta.

 

La tendencia en las canciones recientes es que la figura masculina permite y valida que su pareja comparta íntimamente con otros hombres. Incluso, se promueve aún más la infidelidad por parte de la mujer, que no es menos dañina que la del hombre. Sin embargo, la infidelidad masculina o la libertad sexual masculina ha sido más común que la femenina de manera abierta, aunque siempre han existido ambas.

El mensaje parece ser el siguiente: como no puedo controlar que disfrutes de la intimidad con otros (u otras), te doy la libertad de compartir esa intimidad fuera de nuestra relación.

Hay algo que me inquieta sobre las relaciones y es precisamente el mal concepto de la libertad en ellas. La libertad debe estar presente en toda relación, considerando que somos un individuo interactuando con otro ser. Hay choques de ideas y experiencias, pero es posible mantener sólida una relación, aunque sea completamente imperfecta. La libertad nos da la oportunidad de elegir con quién queremos compartir, cómo haremos que la relación sea posible y si es necesario terminar la misma.

 

Debemos tener en cuenta que una relación de pareja es precisamente un acuerdo entre ambas partes. Ambas personas comparten, conviven y fortalecen sus sentimientos el uno con el otro, enfocados siempre en una meta. Las relaciones deben tener propósito.

En ese sentido, no nos estamos enfrentando a un estilo de vida en pareja moderno, sino a un estilo de relación distinto. Es otra estrategia.

Y la pregunta es, ¿será un estilo de relación mejor que el otro? ¿Ambas maneras de relación son igual de saludables?

Vamos a respondernos esto: ¿Cumple dicha relación con el propósito de emponderarnos, educarnos, fortalecer nuestro crecimiento emocional, intelectual? ¿Esta relación que estoy estableciendo o permitiendo es una que puedo disfrutar plenamente? ¿Me siento angustiado respecto a la relación que comparto?

Son preguntas que podríamos hacernos con el fin de enfocar las relaciones a una meta o concluirlas de ser necesario.

 

Queda en nosotros elegir qué tipo de relación deseamos tener. Mi consejo es que no nos dejemos llevar por la moda, que no es más que una conducta colectiva que no debe definirnos, sino que, sea cual sea la relación que decidamos tener, sea una que se enfoque en el bienestar y la libertad de ambos como individuo, sin dejar de cultivar el "nosotros".

Podemos recuperar la vida en pareja. Podemos tener relaciones que nos fortalezcan y tengan propósito.

*Erika Michael ofrece servicios de mentoría para las relaciones y conferencias. Es autora del libro "Hablemos de las Relaciones Saludables", comunicadora en diversos medios de Puerto Rico y productora del programa Al Natural D' Show.