Así favorece a las mamás agotadas el horario de invierno

Constanza Díaz Hauser del blog de maternidad "Perfectamente Imperfectas", nos cuenta cómo aprovecha el horario de invierno a su favor.

La columna de Constanza Díaz Hauser.

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Debo reconocer que como mamá de dos niños pre escolares me encanta el horario de invierno. He tomado ventaja de él, descaradamente.

– "Niños, ya van a ser las nueve", les digo cuando son recién las ocho. Claro, las ocho, pero ya oscuro y frío hace rato.

Los niños se lavan los dientes rápidamente, se ponen su pijama y se meten a la cama.
Me acuesto con ellos y nos acurrucamos.
– "Leamos un libro rapidito porque es tarde".

Entonces busco el libro del Universo y planetas que les encanta. Leemos unos minutos, y antes de que el reloj marque las 20.30, los convenzo para que se duerman.
– "¡Ya! Es tardísimo. Vamos a dormir", les digo, mientras nos acurrucamos unos con otros como unos cachorritos con su mamá.

Antes de las nueve ya están dormidos.
¡Bingo!

Me paro sigilosamente de la cama. Me desplazo con sumo cuidado para no despertarlos y me voy a la cocina a comer algo. Preparo colaciones, me tomo un té verde y me meto a mi cama.

Amo el horario de invierno porque los niños se duermen más temprano y tengo tiempo para mí. Ese tiempo tan valioso y necesario para cualquier mamá que pasa el día pendiente de los niños y corriendo de un lugar a otro sin parar. Mamás agotadas que disfrutamos ese espacio que nos regala la noche cuando los niños se duermen. Una maravilla. Y no, no me siento culpable por adelantarles la hora, por mentirles. Al contrario, les hace muy bien dormirse temprano y despiertan bien a la mañana siguiente. Y a la mamá le hace aún mejor para la mente, cuerpo y espíritu.
Mamá sin culpas.

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