10 consejos de Gandhi para ganar una discusión sin levantar los puños

Para ganar una discusión no se necesita recurrir a la fuerza bruta.

Por Karen Hernández

Mahatma Gandhi es uno de los líderes más importantes del Siglo XX por sus acciones humanitarias, frases de empoderamiento y fortaleza religiosa y espiritual. Su vida está llena de historias que aportan grandes enseñanzas, como aquella en la que demuestra que la clave para ganar cualquier discusión es la "no violencia", es decir, usar la mente y no el cuerpo.

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Se dice que en una ocasión, cuando Gandhi estudiaba derecho en la Universidad de Londres, uno de sus profesores le llevaba siempre la contra. Sin embargo, el día que este se sentó a comer junto a él, el profesor le pidió que se retirara, pues "un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos". En vez de sentirse avergonzado o afectado por el mal trato del profesor, Gandhi se levantó y dijo: "Esté usted tranquilo profesor, yo me voy volando".

La inteligencia y la gracia con la que Gandhi respondía a sus adversarios lo hacía ganar cuando de discusiones se trataba y jamás necesitó recurrir a la violencia física o a los insultos. Más bien aprovechaba la ignorancia de su contrincante y sacaba a flote todo lo que había aprendido de la situación.

Y con gran razón, Ghandi decía: "No puedo enseñarles violencia, dado que yo mismo no creo en ella. Solo puedo enseñarles a no inclinar sus cabezas ante nadie aún a costa de sus vidas".

Gandhi enfrentó a un ejército completo, lideró a un pueblo sin armamento y se convirtió en el primero en levantarse en una guerra sin violencia bajo estos estatutos:

La cualidad más grande de Mahatma Gandhi era preocuparse y ver por todos. Incluso, por sus enemigos, pues para combatir un problema de forma inteligente, debes comprender la condición del oponente. Durante la guerra contra los ingleses, muchas fábricas inglesas de textiles quedaron destruidas, dejando a cientos sin trabajo y lejos de celebrar la desgracia de estos, Gandhi se dedicó a disculparse por los estragos que esto había ocasionado.

No es bueno quedarse con una visión superficial del mundo, siempre hay que ir más allá de cualquier situación, estudiar y consultar. Conocer el tema a fondo, sea cual sea la situación, ayudará a formar una opinión sólida y más certera. Además de que tendrás armas más eficientes para defenderte y debatir. 

Seguramente habrás escuchado la frase 'mente sana en cuerpo sano', pues Gandhi lo dejó claro entre sus enseñanzas. Aunque no se trata de ser fuerte para usar los puños, sí se trata de crear un equilibrio entre la mente y el cuerpo porque la fortaleza física, te lleva a la fortaleza mental. ¡Piensa en todas las veces que estás tan cansada que no puedes ni pensar!. Mantenerte activa y en forma te dota de templanza, fortalece tu voluntad y te dará autocontrol.

4. Entrenar la paciencia

Decía Gandhi que "perder la paciencia es perder la batalla". La paciencia es un rasgo de las mentes fuertes que permite entender la situación en la que nos encontramos y así saber el momento adecuado y las condiciones para actuar. La paciencia nos permite esperar para no actuar de manera impulsiva. Desesperarse por resolver todo a la vez no funciona.

5. Empatizar con el otro

Entender a la otra persona, especialmente en medio de una discusión es muy difíci sin embargo, es importante involucrarnos con sus emociones. Por ello, es importante no actuar con soberbia  sino con sencillez y astucia para comprender la posición del otro, tomar en cuenta lo que puede sentir y así poder llegar a acuerdos. 

Este es un punto básico y un valo universal. La fortaleza de Gandhi estaba en el respeto sin importar raza, ideología o creencia religiosa. Por ello, sabemos que es importante actuar con amor y compasión, algo que hoy en día ha quedado muy olvidado. Entender que no todos tenemos una misma concepción del entorno nos ayudará a comprender mejor la situación y así encontrar la forma de mediar el problema de la mejor manera.

Gandhi luchó durante años para sacar a su pueblo adelante sin importar las condiciones o las consecuencias. Este gran pensador nos enseñó que hay que luchar por lo que queremos y que hay que exprimir nuestros límites para alcanzar nuestros objetivos. No se trata de terquedad sin sentido, sino de persistir para avanzar. El ser perseverante te ayudará a defenderte hasta el final en una discusión.

 

 

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