8 cosas que pasan cuando vas al gimnasio por primera vez

Ir al gimnasio no es precisamente la tarea más fácil o glamorosa para muchas de nosotras. ¿Se identifican con esto?

Por Karen Hernández

¿Te suenan las frases: "Ahora sí ya voy a hacer ejercicio", "mañana voy al gimnasio" o el típico "el lunes empiezo la dieta"? Seguro que todas en algún momento las hemos dicho, especialmente a principio de año, cuando todas estamos buscando cumplir nuestro propósito de bajar de peso o mejorar la condición física.

 

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Lo cierto es que los deberes de la vida adulta pueden convertirse en un verdadero obstáculo para nuestras intenciones, haciendo cada vez más difícil realizar actividad física y convirtiéndonos en mujeres sedentarias. Si has logrado escapar de esto y es la primera vez que te adentras al exótico mundo fitness, seguro que te sentirás identificada con estas situaciones (porque que nada como ver el lado cómico de esto).

 

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La ropa deportiva se ha convertido en toda una tendencia y cada vez más diseñadores apuestan por crear diseños increíbles para cada tipo de rutina y gusto. A veces hay tantos diseños que no sabemos ni qué elegir. Tops, tank tops, pantalones elásticos largos, cortos, shorts, tenis de colores…hay un sin fin de opciones. ¿Lo bueno? que siempre tienes qué combinar y es de lo más cómodo. ¿Lo malo? que seguramente las usarás para el domingo viendo Netflix y no en el gym. Suele pasar,

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Hacer yoga nunca pasa de moda y casi todos los gimnasios tienen este tipo de clases donde puedes inscribirte si lo tuyo no son los aparatos. Sin embargo, cuando es tu primera vez puedes toparte con algunas dificultades y posiciones demasiado extremas. Tranquila, recuerda que la práctica hace al maestro. 

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Los gimnasios tienen tantas opciones de aparatos que cuando entras, no sabes ni por dónde empezar. Ni qué decir cuando nos aventuramos a utilizar alguno de estos por primera vez, pues es casi seguro que no tengamos ni la menor idea de cómo agarrarlo.  Aunque no lo creas, no eres la única y seguro que la persona que está a tu lado, acaba de descubrir cómo se usa el aparato en el que está. Lo importante es siempre recurrir a un profesional que te ayude y que te de la mejor rutina para que no te lastimes. 

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Una vez que sabes qué aparato usar (y cómo usarlo), lo más seguro es que quieras demostrar que eres toda una experta y no dudarás en elegir un nivel poderoso. Claro, si es la primera vez, ese nivel poderoso no pasará de unos cuantos números pues tu condición no es precisamente la de un Usain Bolt (el corredor jamaiquino). No aparentes y hazle caso a tu cuerpo o podrías lastimarte. Empieza poco a poco y si eres constante, empezarás a tomar condición hasta parecer que estás en pleno maratón. 

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¿Se han dado cuenta que los colchones para abdominales y las pelotas fitness son demasiado cómodas? Las abdominales son una pesadilla para muchas pero nada como tener un lugar cómo para hacerlas. Claro, si sólo vas a dormir o a ver tu celular en vez de trabajar el abdomen, jamás tonificarás nada (aunque es un buen spot para darte un respiro y empezar otra rutina) 

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El gimnasio está repleto de todo tipo de personas y sin duda, es inevitable girar la mirada hacia donde están los caballeros haciendo pesas y mostrando su musculatura. Por más que no queramos aceptarlo, a las mujeres también se nos salen los ojos cuando vemos que hay hombres a la vista y el gimnasio se presta para sacar nuestro instinto lujurioso. Sin embargo, cuando somos novatas, es difícil controlar la mirada y justo cuando creemos que somos de lo más discretas, descubrimos que esas 20 repeticiones de sentadillas las hicimos mientras veíamos  al chico que estaba levantando pesas enfrente de nosotras.

 

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La peor parte de ir al gimnasio (y la vida en general) es el sudor. No importa lo que hagas o cuándo desodorante te pongas, a final de cuentas sudar es inevitable y demuestra lo mucho que estás trabajando el cuerpo. Aunque si no estás acostumbrada, seguro que será una sensación extraña que recorre todo tu ser. Y aunque seas una experta con la actividad física, siempre será una interrogante si tu sudor es demasiado visible o si apestas de verdad). Ni modo, recuerda que a través del sudor liberamos toxinas. 

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El dolor post gimnasio es prácticamente inevitable, especialmente si nunca habías hecho ejercicio (o si no eres constante).  Esto se debe a la acumulación de acido lactico en los musculos que se libera cuando haces ese gran esfuerzo. Mientras te ejercitas, no sientes dolor alguno porque el músculo está caliente, pero cuando se enfría, sientes punzadas horrorosas (lo que significa que se está "reconstruyendo" y preparando para tonificarse si eres constante). ¿Te suena la frase: "si no duele no sirve"?