Los jarros Mason renacieron con fuerza y encantan en todo el mundo

Seguramente habrás visto estos jarros Mason en los restaurantes más finos así como en los bares con sus exquisitos cocteles. Pues sí, volvieron y seguro quieres saber su historia.

Por Gabriela Vaca Jaramillo

Los jarros de cristal con sus diseños personalizados tienen su historia. Hoy en día son un revuelo a nivel mundial ya que se los ve en restaurantes, en bares, talvez como objetos de decoración y hasta quieres tenerlos en tu casa. La fiebre de esta moda apenas empezó en el 2015 pero todo apunta a la historia de este singular y dulce objeto.

Aunque no lo creas estos tarros de cristal fueron creados por John Landis Mason el 30 de noviembre del año 1858. Mason fue hojalatero de profesión, quien patentó el primer frasco con tapa de rosca, inicialmente fabricada en zinc.

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Años más tarde, comenzaron a fabricarse en serie en Buffalo (NY), gracias a los hermanos Frank y Edmund Ball quienes enseguida se dieron cuenta que sería un método revolucionario para conservar alimentos en un recipiente hermético, con la ventaja añadida de ser reutilizables y poder fabricarlos a un precio accesible para el público. El resultado: un éxito rotundo entre la población.

 

En EEUU, los jarros se dividen en tres marcas: Ball, Kerr y Golden Harvest. Talvez los has visto en todas sus presentaciones pero no sabías cuál era la diferencia.

Con el paso de las generaciones fueron perdiendo su protagonismo, excepto en las casas de nuestras abuelos que, si aún tienes la bendición de tenerlos en tu vida, puedes preguntarles y verás cuánto los recuerdan. Son considerados un objeto que volvió a renacer por ser muy antiguo y sólo podías conseguirlos en tiendas de coleccionistas. Su costo se calculaba dependiendo de su antigüedad por lo que era muy costoso obtenerlo.

Son elaborados con el mismo cristal de los refrescos y gaseosas. Además del cristal transparente, que es el más común, se llegó a fabricar en varios colores con el fin de tamizar la luz del sol, preservar el sabor y el valor nutricional de los alimentos durante más tiempo.

El Ball Mason Blue, o aguamarina, tomaba su color característico de la arena del lago Michigan, utilizada en la creación del frasco, aunque este vidrio sólo se hizo hasta 1937.
El azul intenso, verde oscuro, o los tonos ámbar son algunos de los colores más raros y por lo tanto los más codiciados por los coleccionistas.

Con el boom de la alimentación sana surgió la necesidad de usar recipientes ecológicos de vidrio que preserven el alimento, que no guarden olores, tampoco contaminen y lo mejor de todo, que sean reutilizables. Aquí es donde la Jarros Mason se convierten en imprescindibles y los ves en fotos por todos lados ya sea promocionando un coctel, un smoothie, una malteada, jugos, aguas detox, mermeladas, salsas, tés, en fin.

 

Sin duda alguna, ni J.L Mason ni los hermanos Ball imaginaron en su época la cantidad de usos que les damos hoy en día, seguramente ellos se habrían ingeniado en diseños para todos los gustos, que hoy son posibles gracias a la proliferación de decoraciones y personalizaciones "Vintage".

Y algo muy agradable es que con el internet puedes conseguirlos en todas partes del mundo a tu gusto. En el caso de Ecuador, Verónica Zárate, se encarga de personalizar estos jarros como los prefieras, ya sea con tu nombre, una frase, una figura y un sinnúmero de posibilidades.  También están las páginas de venta digital como OLX o Mercado Libre.

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Asímismo en México hay varios sitios web desde walmart hasta kichink.com. En Chile, los puedes adquirir en sets en sodimac.cl, mercado libre. En Puerto Rico puedes comprarlos en la página digital Aliss o All Ways 99.