Guía básica para sobrevivir cuando te mudas y compartes departamento

Por María Briones

Muchas cosas las aprendemos hasta que las vivimos y cada es muy común que los jóvenes que buscan independencia de sus padres para tener su propio espacio, salen a rentar una casa o departamento para compartir gastos con "roommates". Pero no es nada fácil convivir con gente desconocida o con amigos que sólo frecuentamos fuera de casa. Así que es importante saber lo que te espera y tomar en cuenta los siguientes puntos.

Este es uno de los puntos más importantes, porque puede significar la ruptura de una amistad. El problema está en que tu cuarto lo puedes tener desordenado y vivir en un basurero, pero los espacios comunes como la sala, el comedor, la cocina y el baño (especialmente los últimos dos) lo usan todos los que vivirán en el hogar y no es justo que limpien tu desorden o que limpies la suciedad de los demás.

Podrás tener toda la confianza de llevar la sartén que te regaló tu mamá o tu taza favorita a tu cocina nueva y decir que son cosas sagradas que son para uso propio, pero en la mayoría de los casos tu compañ[email protected] lo usará de todos modos.

Tener un refrigerador o al menos un frigobar es indispensable, pero lo es más tener tu espacio, que todos los que vivan ahí lo reconozcan y que respeten tus alimentos. Una solución es tomar un lugar y colocar en cada espacio sus nombres para aquellos que no tienen buena memoria.

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Ya hablamos sobre la limpieza del hogar, pero en verdad es necesario recalcar lel tema de los platos y la basura, porque además de provocar una pelea también puede hacer que se reproduzca una gran familia de bichos como hormigas o cucarachas.

Está bien darse ciertos lujos en cada quincena, pero cuando vives solo es más probable que llegues con poco dinero a final de cada mes. Trabajar y vivir lejos de los padres significa llegar a casa cansado y encontrar un refrigerador vacío o con alimentos echados a perder. Lo mejor es comprar sólo lo necesario, no desperdiciar y tratar de cocinar para no gastarlo todo en la calle.

Hay alimentos que se pueden compartir como huevos, leche, condimentos o aderezos, pero lo mejor para hacerlo ordenadamente, y sin problemas, es que cada cierto tiempo un compañero diferente compre los alimentos que ya se hayan acabado para reponerlos. Lo mismo pasa con el papel sanitario, el jabón de manos y otras cosas que se comparten en los espacios comunes.

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