Autosabotaje: ¿qué hacer para conocer mi potencial y atreverme a ser yo misma?

¿Cuántas cosas hago en mi vida para protegerme de mi propia majestuosidad?

Paola Beléndez, recuperada de diversos trastornos de alimentación, alcoholismo y otros males que la aquejaban, sintió un fuerte llamado para dedicarse en cuerpo y alma a guiar a las personas a encontrar su verdadero potencial y la sanación dentro de ellos mismos. Esta es una de sus reflexiones:

Autosabotaje es una de las palabras más recurrentes en mi vida. Muy dentro de mí sé bien quién soy, conozco mi potencial, mi grandeza, mi sensualidad, mi sabiduría y mi belleza; en contadas ocasiones me he permitido ser absolutamente libre y retomar esta majestuosidad; no existen las palabras para describir cómo se siente atreverme a ser yo misma.

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¿Por qué no me vivo así más a menudo? Es una buena pregunta… Ahora he aprendido que la razón se llama «condicionamiento». Yo, por ejemplo, fui educada toda mi vida en escuelas de monjas, y ya te imaginarás cómo se tiene que comportar una «niña buena»: entre más fría, reprimida y frígida, mejor. Se trata de esconder cualquier ápice de «oscuridad» dentro de nosotras. La premisa es REPRIME. Reprime tu enojo, tu llanto, tus celos, tu sensualidad, tu baile, tu canto, tu opinión. Si logras reprimir lo suficiente parecerás «perfecta» y encontrarás a tu príncipe azul. ¿En verdad? Resultado: andamos por la vida casi muertas y tenemos que esperar el fin de semana para tomar unos cuantos tragos con las amigas y así poder sentir un poco de liberación.

Por qué creen que los «antros» y los bares tienen tanto éxito? Son el producto por excelencia para la gente en busca de libertad. ¿Han visto cómo se «deschongan» las mujeres en los antros?, ¿las cosas que hacen bajo los efectos del alcohol?, ¿de dónde creen que viene todo eso? Nuestra alma busca la liberación de todo aquello que hemos reprimido a TODA COSTA, somos como una olla exprés a punto de estallar. Esperando el momento perfecto para hacer erupción como un volcán, esperando el momento en el que podamos sentirnos vivas de nuevo y, como no tenemos prácticas sanas y cotidianas para expresar nuestra verdad tal y como es, lo retribuimos todo al alcohol, o a lo que sea tu medio de liberación preferido (pleitos con tu pareja, romper la dieta, arranques de compras incontenibles, etcétera, etcétera). Si las mujeres pudiéramos juntarnos a bailar, en lugar de criticar, este mundo seguramente sería más hermoso y armonioso.

Pero bueno, basta de crítica social, creo que es preferible contar mi experiencia. ¿Cómo es que logré la liberación?, ¿cómo es que ahora puedo entrar en un extático trance bailando a cualquier hora del día y en cualquier circunstancia?, ¿cómo es que puedo sentirme la mujer más hermosa y perfecta a pesar de todas mis imperfecciones? Antes que nada, aceptando, aceptándome tal y como soy, aceptando incluso que no me guste como soy, por eso bailo, muevo mis caderas de forma dulce y melodiosa, permito que el canto surja de lo más profundo de mi ser y me convierto en movimiento. Voy hacia dentro y siento la fuerza que emana del centro de mi ser.

Miro la inmensidad del mar y me veo en él. Me convierto en las olas, me convierto en la música, me olvido de mí, monto mi tambor y dejo que mis manos se muevan libres. Más y más fuerza se manifiesta a través de mí, desde la tierra sube por mis pies. Yo soy la madre, la fuerza ancestral, la cazadora, una pantera.

Una vez que abrazo mi energía siento cómo empieza a subir hacia mi corazón, me lleno de gozo, de éxtasis, me convierto en amor, y desde el amor, sólo puedo amarme. Mis movimientos se vuelven más sutiles y me vuelvo una con la fuente, en contacto con mi esencia más pura.

Desde ahí regreso completamente enamorada de mí misma, lo único que me queda es abrazarme, verme a un espejo y decirme: «¡Te amo!».

Así como los más hermosos lotos surgen del más oscuro fango, así resurgimos nosotros de nuestro dolor. Paso a paso, creciendo, floreciendo, amando cada paso del camino.

Este texto fue extraído, con autorización, del libro 'Volar despierta' de Paola Beléndez. Si tienes alguna historia, vivencia o simplemente algo que quieras compartir, envíalo a nuestro e-mail nuevamujer@publimetro.com