La Ley vuelve con todo: Su regreso tras más de diez años de receso

En un concierto y encuentro privado con periodistas, en el Monticello Grand Casino, la banda chilena más importante a nivel internacional confirmó su regreso a la industria discográfica, con la presentación de parte de las canciones de “Adaptación”, el álbum que marca el fin de un silencio creativo de más de una década. Por Jessica Celis Aburto.

El 2003 La Ley lanzó su último disco de estudio, "Libertad", ganador de un Grammy Latino y anclado en las emociones que dejaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Dos años después la banda confirmó su despedida con una gira que comenzó en México.

Tras más de 10 años de receso discográfico, en los que sus integrantes –Beto Cuevas (voz y guitarra), Pedro Frugone (guitarra) y Mauricio Clavería (batería)– se dedicaron a nuevos proyectos musicales con distintos caminos y resultados, un encuentro en México entre Cuevas y Clavería, fue la génesis del retorno. "Mauricio era baterista del grupo mexicano Fobia. La banda estaba haciendo un ciclo en el que cada día presentaban un disco completo de ellos. Un día me invitaron a cantar una canción. Cuando subí al escenario era la primera vez que había dos integrantes de La Ley juntos tocando. Al salir al escenario sentí como un rugido de la gente. Percibí esa energía y Mauricio también, quedando una sensación de que algo bueno había allí, que era el momento de comenzar a hablar sobre la posibilidad de volvernos a reunir. Cuando ya lo decidimos, llamamos a Pedro", recuerda el cantante.

Su presentación en el Festival del Mar 2014 marcó el inicio del regreso y este 2016 lo confirman, con el lanzamiento de un nuevo disco original, "Adaptación", cuyo primer single, "Ya no estás", ha comenzado a sonar con fuerza en las radios. El lanzamiento del álbum está fijado para el mes de abril, mientras aprovechan febrero para girar por el país en un intenso tour que cierra con dos fechas: el 3 de marzo en la discoteque Blondie de Santiago y el 4, en Talca.

¿Por qué tardaron tanto en reunirse? "Faltaban las ganas –comentó el guitarrista–. Cuando nos separamos, la posibilidad de volver la creían unos más que otros. Yo no pensé que pasaría. Mauricio lo creía más o menos, y Beto sí, fehacientemente. Pasó el tiempo y un día se empezó a dar, cuando ellos dos se juntaron en México. No fue algo planeado".

¿Qué quisieron plasmar y contar en este nuevo álbum?
Beto: Es un disco muy ecléctico, tanto en la música como en las letras. En ellas siempre hay algo que uno deja de sí mismo, de una experiencia personal, pero también una visión del mundo de hoy, que es distinto al que vivíamos, no solo por las comunicaciones que son muy rápidas, sino por el resurgimiento de la violencia que no habíamos visto antes, como es el terrorismo. Eso de que llegue un tipo a un café en Francia y mate a 30 personas con una metralleta es algo que sucede en el mundo hoy y puede pasar en cualquier lugar. Es lo que cuento en la canción "Child", por ejemplo, donde un padre le dice a su hijo que no se apure en crecer porque en el mundo hay sufrimiento.

¿Cómo fue el reencuentro al momento de reunirse a componer?
Pedro: Con la magia que se necesita para crear. Muchas veces, después de estar tanto tiempo sin trabajar en conjunto, te vas poniendo más cabrón y de repente no estás tan dispuesto a compartir ese espacio, pero en esta vuelta se ha dado muy naturalmente y lo disfrutamos mucho.

Beto: Tuvimos que adaptarnos igual, porque al principio no fue tan fácil. Es ahí donde el título del disco cobra un significado muy importante, porque si bien es el nombre de una canción que tiene una temática definida, realmente nos tuvimos que adaptar y siempre es un desafío hacerlo, sobretodo para una banda que ha estado separada tanto tiempo. Fue bonito, también, el proceso de apalear el ego construido en 10 años de carrera en solitario, donde todas las decisiones pasaban por mí solamente. Poder compartir con mis compañeros ha sido valiosísimo y además aprender a ser mejor persona a través de la experiencia de colaborar.

¿Qué sienten al ser parte de una banda completamente activa a estas alturas?
Beto: A modo personal y a estas alturas, como dices, es algo común y normal. Después de tomar la decisión de separarnos como grupo, yo seguí trabajando en mis discos en solitario y continué en todo esto, por lo que no representa algo muy distinto a lo que he venido haciendo en los últimos 25 años. Cuando eres profesional y te dedicas a esto, todo se convierte en un protocolo de trabajo que, por cierto, me gusta mucho hacer.

¿En qué etapa de la vida te alcanza?
En una etapa de madurez donde aún sigo con inquietudes artísticas, buscando formas y maneras de hacer cosas nuevas.

¿Cuál ha sido el aporte individual en este disco de regreso?
Mauricio: Yo hacía el tecito y los sanguchitos (risas). No, hablando en serio, creo que para que fluya una obra musical en un grupo, obviamente cada integrante tiene que poner una porción. En mi caso, dentro de La Ley, mi aporte es la parte rítmica, darle ritmo a lo que mis compañeros crean, pero no en un modo clásico. Me gusta tratar de innovar en eso. Los latinos, por la fonética que tenemos para hablar el español, poseemos ritmos muy marcados que son prácticamente los mismos. Y en ese contexto, creo que mi papel es tratar de experimentar para llevar al grupo hacia otras formas musicales, que suene diferente y original.

Beto: Tengo una apreciación sobre el aporte de Mauricio. Si bien es el encargado de todas las cosas rítmicas, de las secuencias, y debo decir que Pedro también hizo unas secuencias muy lindas, Mauricio tiene un muy buen oído para algunas palabras. Por ejemplo, yo le mostraba una letra, y él me decía "esa palabra era rara, no sonaba muy bien". Es muy importante tener una voz desde afuera sobre algo que es tan personal como una letra. Es como un trabajo de producción y, en ese sentido, él hizo una muy buena labor. Si hablamos de mi aporte, además de escribir las letras, también hago música. Me gusta mucho componer con mi guitarra, muchas veces hago vueltas armónicas y tengo alguna idea de una canción con la guitarra, que se convierte en canción del grupo solo una vez que todos han aportado lo suyo. La gráfica del disco también la diseñé yo. No hice el primer video, pero me gusta mucho dirigir videos. Tuve la oportunidad para el cover que hicimos de Chris Isaac, "Astronauta". Me gusta el arte, soy dibujante y pintor, y me interesa aportar con una visión estética que por cierto compartimos, porque ellos también tienen su opinión sobre el tema.

Pedro: Este disco prácticamente lo hicimos entre todos. Mauricio y yo creamos melodías, Mauricio hizo guitarras mías y yo hice batería. Fue un trabajo súper en conjunto. Nos invitábamos a probar y compartimos espacios que antes eran muy individuales. En este disco esos bordes desaparecieron.

Beto: Todos fuimos parte de la producción del disco y fue muy importante serlo. Al principio yo no veía muy bien que fuese así, pensaba que era bueno que hubiese un productor y que uno se desprendiera de eso. Pero cuando te haces ideas claras de lo que quieres, es importante también tener una participación muy activa de lo que es un material.