Conoce la iniciativa Reforestemos Patagonia y ¡súmate a la causa!

Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Reforestemos Patagonia –organización sin fines de lucro, que pretende en 5 años plantar un millón de árboles en el extremo sur de Chile–, detalla los ires y venires de una de las iniciativas verdes más innovadoras de nuestro país.

 

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Por Pilar Huilcaleo Mateluna.

Suzanne Wylie, intensa y apasionada, se detiene. Recuerda: "Quería un cambio, un desafío social o, por lo menos, sentir que estoy devolviendo algo, que aporto en algo a una causa que trascienda. Uno ocupa el 80% del tiempo en la pega y qué rico sentir que es en algo que está quedando. Cuando uno lo logra, siente que gana más que un sueldo", puntualiza al explicar por qué dejó la docencia en una universidad privada y se mudó a la dirección ejecutiva de Reforestemos Patagonia, ONG que desde el 2012 es un modelo brillante de colaboración pública y privada, para plantar árboles nativos en el extremo sur de nuestro país.

Lo cierto es que esta publicista con cuatro hijas –un par de gemelas– desde siempre estuvo "más interesada en apoyar y aprender de los cambios sociales, donde inciden las comunicaciones y el marketing, que en eso de vender más autos". Por ello, desde que comenzó el movimiento el 2012, estuvo atenta a qué sucedía. Como docente, llevó el caso y sus alumnos del taller de publicidad trabajaron en un proyecto para la causa ambientalista. Pero el hecho de que su marido fuera parte de la agencia de comunicaciones, que desde el minuto cero trabaja con la ONG, fue decidor.

Reforestemos Patagonia nace de la necesidad de recuperar inmensos paños de terreno arrasados por incendios forestales. De hecho, el click fue el incendio de 2011, que acabó con 17.500 hectáreas, lo que hizo que dos socios de la empresa de inversión mixta Patagonia Sur, Matías Rivera y Thomás Kimber, se propusieran recuperar un millón de árboles para la Patagonia, a través de una campaña social que involucrara a la empresa privada, al Gobierno y a la ciudadanía. El 2012 se logró plantar 150 mil árboles. La mitad del siguiente año se "ordenó la casa", lograron oficializar la iniciativa como una Fundación y comenzaron a armar equipos.

En junio de 2013 llegó Suzanne, justo para aprender de los fundadores originales, que partían a hacer especialidades fuera de Chile y a poner manos a la obra. Ya en el segundo semestre realizaron la "Reforestón", una especie de Teletón a través de la web, con famosos y artistas que durante horas transmitieron para lograr reunir 30 mil árboles en un día. También se convocó a voluntarios que fueron a trabajar.

¿Cómo comienza esta iniciativa?
Patagonia Sur es una empresa de inversión mixta, que se dedica a buscar desde inversiones de negocios hasta programas de ayuda social, pero siempre con el objetivo de conservación y que velan por que terrenos en la Patagonia no sean utilizados para proyectos de inversión donde el paisaje o el ecosistema se vean perjudicados. Cuando se produjo el incendio en diciembre del 2011, que arrasó con más de 17.500 hectáreas en el parque mismo, Patagonia Sur ya tenía una tremenda experiencia forestal en la Patagonia; por lo tanto, sabían dónde conseguir plantas específicas y cómo realizar operaciones forestales, que no resultan simples y no son como las de cualquier otro lado. Desde Patagonia Sur, dos jóvenes talentosos, Matías Rivera y Thomas Kimber, dijeron "bueno, tenemos el 'kwon how', ayudemos". Y comenzaron con una campaña para reforestar la Patagonia, que no es parte de Patagonia Sur, porque es una iniciativa sin fines de lucro desde el día cero.

Arman la campaña llamando a todos los actores sociales…
Sí, esto parte como una campaña de origen público-privado. Porque acá el Gobierno es nuestro partner número uno a través de Conaf, que es el socio prioritario. Lo que hace Conaf es asignarnos los parques y espacios donde podemos plantar. Y ahí se firma un convenio, un acuerdo. Nosotros plantamos en Parques y Reservas Nacionales, como el Parque Torres del Paine y en Laguna San Rafael, Reserva Lago Carlota y en la Reserva Nacional Cerro Castillo. Y lo que se hace es armar una campaña de reforestación nativa, porque el 2012 aún no éramos una organización. Los trámites para ser finalmente una ONG son eternos, así que se decidió hacer una campaña para avanzar.

Una innovación fue la manera online en que propusieron la ayuda…
Sí, luego de llamar al Gobierno, a las empresas y a la ciudadanía, se armó una plataforma virtual súper poderosa, sencilla, bonita, fácil de usar y muy inteligente, que de manera virtual te hace partícipe de la plantación de un árbol. Porque la Patagonia está muy lejos, es difícil llegar. Entonces, a través de una página web y aportando 2 mil pesos, pude plantar un árbol en la Patagonia. Virtualmente, cualquier persona puede comprar, las empresas también pueden comprar y nos ha pasado que hay compañías o individuos de más de 40 países del mundo que han comprado árboles. Además, tenemos rostros, personas famosas de distintos ámbitos, que nos apoyan; contamos con más de 80 embajadores de la causa, desde Tomás González hasta Matías del Río, Leonor Varela, Blanca Lewin, Matías Anguita… Estamos con súper buenos líderes de opinión, que ayudan a correr la voz y a validar el proyecto.

¿Dos mil pesos cuesta plantar un árbol en la Patagonia?
El árbol cuesta 2 mil pesos. Con eso hay que pagar el IVA, luego lo que queda sirve para pagar el arbolito, que debe ser nativo, y la operación forestal que implica el traslado del vivero a los parques. Hay zonas a las que hay que llegar a caballo, en lanchones, de mil formas. Luego, plantar e instalar un protector que se usa en áreas donde la planta es más vulnerable a ser comida por la fauna nativa. Es súper complejo. Y eso es sólo para plantar. De ahí, hay que cuidar, que es otro mundo, porque se debe ir monitoreando cada plantación.

¡Tremenda logística!
Sí, se hacen dos operaciones forestales al año. Por un tema de clima, en la Patagonia es ideal plantar sólo en marzo-abril y en agosto-septiembre. Lo que pasa es que virtualmente uno puede comprar en cualquier momento. Durante todo el tiempo se va a haciendo una bolsa de árboles y los plantamos todos juntos. La próxima operación forestal en es abril del 2014. En cada operación se plantan 150 mil árboles. El 2013 se terminó plantando 150 mil plantas más. Nosotros nos movemos en un esquema de entre 100 y 150 plantas al año, que es un número realista. Claro, no llegamos a un millón de árboles en un año, pero sí en 5 ó 6 años alcanzaremos esa cifra.

Para lograr eso, han hecho acciones muy atractivas…
Sí. Además de nuestra página web –donde uno entra y puede pinchar su arbolito quemado y reforestar– se puede también reforestar a través de Facebook y de inmediato se publica "Andrés ha plantado su árbol en la Patagonia, hazlo tú también". Entonces, hay un tema de redes súper bien armado. También, en noviembre se realizó la "Reforestón", que fueron 6 horas de web show, con duplas de animadores que cambiaban cada una hora: Claudia Conserva, Javiera Contador, Karen Doggenweiler, Karol Dance, entre otros. ¡Puros embajadores full comprometidos! Se armó un show donde participó Astro, Dënver, Gepe, Denisse Rosenthal, Javiera Parra, Julio Pino. Un mix de bandas. Y mientras duró el show, la gente fue donando. Todo esto en el GAM. Llegamos a 30 mil árboles.

La empresa privada también hace su aporte…
Hay grandes donaciones. Por ejemplo, la Viña Santa Emiliana se puso con 10 mil árboles para la "Reforestón". Y así se van reactivando los proyectos, para los que grandes empresas ayudan. Hay varias que se han comprometido desde el principio con nosotros, como Rockford, que vende gift-cards en todos sus locales. Creen en la causa, diseñan un mueble especial para venderlo; se ve cariño, cuidado.

Hubo un operativo voluntario. ¿Cómo se montó?
En octubre hicimos un voluntariado. Fue la primera experiencia de llevar personas a plantar y era un riesgo del 100%, porque no sabíamos cómo iba a salir. Pero el tema mueve a muchos y en cuatro días teníamos 600 postulantes. Y ojo, que la condición era "nos juntamos en Coyhaique". Contábamos con sólo 30 cupos, por ser un piloto, la primera experiencia, controlado. Así, partieron 30 voluntarios que se costearon el traslado, había una inscripción mínima, porque era con alojamiento en Cerro Castillo, en un colegio Municipal. Yo nunca había estado en Cerro Castillo y es una maravilla.

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