Mauricio Vera, bailarín de ballet: "Tengo metas por cumplir Cirque du Soleil, Broadway y Hollywood"

Cuando hay talento y vocación, la vida toma el rumbo correcto tarde o temprano. Así le sucedió a este joven chileno de 26 años, que pasó de ser cadete en Colo Colo al ballet, movido por su pasión por la música, y hoy cosecha éxitos en el competitivo mercado norteamericano.

 

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Por Angélica Salas. Fotografías: gentileza Mauricio Vera.

Al contemplar bailar a Mauricio, y ver su aclamado virtuosismo sobre el escenario -que lo ha llevado a radicarse en Estados Unidos, donde ha cosechado al poco andar muchos éxitos-, nadie creería que tuvo una niñez súper deportiva y que soñaba con ser futbolista.

Estuvo entre los 10 y 15 años como cadete en Colo Colo, el club de sus amores, mientras que en paralelo, era un popular chico en su colegio, gracias a sus imitaciones a Backstreet Boys y Michael Jackson. Le llovían las cartas de las niñitas que suspiraban al ver su performance y que saturaban el teléfono de su casa. Casi fans club.

Y entonces, ¿qué fue lo que te llevó a inclinarte por la danza?

Lo mío era el fútbol, pero me gustaba tanto una compañera de curso, que cuando ella se metió al conjunto folclórico del colegio, hice lo mismo para estar cerca de ella. Ahí me di cuenta que yo también tenía aptitudes. Ella era talentosa, así que luego entró al BAFOCHI (Ballet Folclórico de Chile), y ahí también la seguí. Finalmente, pololeamos como 1 año y medio, ¡después de haberla perseguido como 3!

LA TELE GANÓ POR "BOCOVER"

A los 15 años, se comenzó a vislumbrar su destino. Se dio la oportunidad de bailar en el extinto matinal "La mañana del 13″… o de ir al Campeonato Nacional de Fútbol de Cadetes. "Elegí la TV. Siento que abandoné a mis compañeros, pero yo ya había decidido mi camino. Y aún hoy, cuando paso sobre el pasto corto, fresco y mojado, como el de las canchas, pienso qué hubiera sido de mí de haber seguido en el fútbol. De este deporte agradezco haber aprendido rigurosidad, disciplina y competitividad, que luego utilicé en la danza".

El tema es que se destacó de inmediato y se quedó bailando en un segmento veraniego del matinal. Tanto llamó la atención, que comenzó a estudiar danza- espectáculo con el reconocido coreógrafo nacional, Hugo Urrutia, quien en esos momentos era quien estaba a cargo del cuerpo de baile del programa. Tiempo después, participó en la recordada "Generación 2000" y tuvo la oportunidad de mostrar su talento en el Festival de Viña del año 2000. Todavía apenas en sus 15. "Me encantaba andar con mi credencial y dar autógrafos a quién me lo pidiera. ¡Nadie sabía quién era yo, pero salía en todas las noticias!".

En marzo, de vuelta al colegio -pues sus padres sabiamente insistieron en que continuara con sus estudios-, un amigo que había conocido en Canal 13 le comentó de una audición para ingresar en la escuela de danza del Teatro Municipal. "Él no quería ir solo y me pidió acompañarlo. Como me quedaba cerca de la casa, fui. Nunca me imaginé que estando allá, decidiría probarme. Y quedé".

A los dos meses de estar estudiando en el Municipal, se aburrió. Él era de ritmos más enérgicos. Además, a esa edad, el gusto por cierta fama que le otorgaba su paso por la televisión no le era indiferente. El Director de la Escuela de danza llamó a su madre para comunicarle esta deserción, pero más aún, para pedirle que volviera, pues Mauricio tenía mucho talento. Su madre y hermana lo aconsejaron sabiamente. Volvió.

Claro que el "bichito de la tele" regresó para tentarlo con cantos de sirena. Fue a audicionar al desaparecido programa "Rojo", de TVN. Quedó. Y ahí, la paciencia del Director de la Escuela del Municipal se acabó y, nuevamente, tuvo que escoger entre caminos distintos: las pantallas o el ballet. Esta vez, ganó el segundo.

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