Las cadenas humanas de ayuda que le están mostrando al mundo lo fuerte que es México

El pueblo mexicano es fuerte, es noble, es solidario.

México es un país grande… ¡Enorme! Y justo en estos momentos de angustia y necesidad hemos podido comprobarlo. El pueblo mexicano es fuerte, es noble, es solidario. Y así lo ha dejado ver desde el pasado martes que el sismo de 7.1 grados dejó a cientos de personas bajo los escombros.

No tardó ni una hora para que decenas de personas llegaran a los puntos de desastre en cada uno de los estados afectados. Arriesgando su vida, comenzaron a trabajar para recoger los escombros y auxiliar a la gente que ahí se encontraba.

Conforme pasaron las horas, y los equipos especializados de la Cruz Roja, Protección Civil, Bomberos y la Marina de México se hicieron cargo, los cientos de voluntarios que se reunieron en las llamadas ‘zonas cero’ (edificios derrumbados con personas enterradas), formaron cadenas humanas.

Cadenas humanas: personas que formaron un corredor con sus manos, que se pasaba entre sí pedazos de piedras, cubetas con escombros; los restos de un edificio, que hasta hace apenas unas horas había sido un hogar, con la convicción de que al hacerlo pudieran ayudar a los rescatistas a salvar la vida de una persona.

También, las cadenas humanas trabajaron para pasar comida, agua y herramientas de las zonas seguras a las afectadas. Sus manos, lastimadas pero firmes, se movieron de la manera más rápida y eficaz que pudieron.

Ahora, estas cadenas humanas, que en muchos puntos afectados aún siguen presentes, son un símbolo de la fortaleza y la solidaridad del pueblo mexicano. El mundo las ha visto y se ha dado cuenta de que México está de pie.

Y no cabe duda de que es en los momentos más terribles (como el sismo de 1985 y el de hace unos días), cuando descubrimos a quiénes le importamos. En México, afortunadamente, nos importamos los unos a los otros. Y nos importamos tanto que somos capaces de formar cadenas humanas… cadenas de vida.