Dermatóloga explica cómo el cigarrillo acelera el proceso de envejecimiento

La dermatóloga dermatóloga Katiuska Rivera en su instagram @drakatiuskarivera destacó que fumar está relacionado con el envejecimiento.

Quizá debas pensarlo muy bien antes de llevarte un nuevo cigarrillo a la boca, pues además de las famosas enfermedades que puede desencadenar como el cáncer, también es causante del envejecimiento en la piel.

La dermatóloga dermatóloga Katiuska Rivera en su instagram @drakatiuskarivera destacó que fumar está relacionado con el envejecimiento.

“Este ocasiona la vasoconstricción (reducción del flujo de sangre a los tejidos y la piel), permitiendo mayor presencia de monóxido de carbono (CO) y por ende reducción de oxígeno en los tejidos”. De modo que, fumar un paquete de cigarrillos al día puede tenerte hipóxico casi 24 horas.

El acto de fumar afecta la piel, pues “se reduce los niveles de vitamina A y de estrógenos, truncando el desarrollo, protección y regulación de la piel. EL tabaco afecta a los antioxidantes naturales, reduciendo las defensas que eliminan los radicales libres (involucrados en el envejecimiento)”, detalló la especialista.

Asegura Rivera que el cigarrillo también afecta el colágeno y la elastina atrofiando la dermis y disminuyendo los fibroblastos. “Es por ello que las personas fumadoras que acuden a consulta muestran signos de envejecimiento mayores a los de una persona que no lo hace”.

Y es que los fumadores presentan más arrugas, de aparición más precoz y más profundas, en una piel de mala coloración, más seca, menos elástica y peor oxigenada.

Asegura la experta que incluso los pacientes fumadores responden más lento a los tratamientos médicos estéticos y no siempre son los mejores candidatos para cirugía plástica.

Ya que los fumadores presentan complicaciones en cicatrizar hematomas e infecciones en comparación a un no fumador.

La doctora Martínez Lara presenta en su blog cinco características de la cara de un fumador:

Piel deshidratada y seca, con menos oxígeno y vitaminas que sufre un envejecimiento prematuro, especialmente en mujeres al tener una piel más fina.

Más arrugas, diferentes a las propias de la edad, pues son estrechas y profundas, de contornos bien marcados y prominentes. Está presente en toda la cara pero se agrava en el contorno labial, donde a los efectos ya señalados se unen el contacto más cercano con el humo y sobre todo la contracción continua del músculo orbicular de los labios en el acto de.

Piel de coloración, apagada, amarillo-grisácea, opaca, pálida. A veces también es típico un aspecto facial más demacrado (grandes fumadores) con más prominencia ósea.

Párpados frecuentemente hinchados producto de la congestión nasal crónica.

Labios más secos y peor coloreados, dientes amarillentos, encías dañadas.

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