10 factores externos que nos engordan y que no podemos evitar

Vivir en una ciudad, el estrés, la vida en pareja y las largas jornadas laborales aumentan las posibilidades de sufrir de obesidad.

1.- Genética. Se trata de uno de los factores no modificables y que, aunque nos cuidemos, provoca que subamos de peso. “Se ha visto que hijos de obesos tienen más probabilidad de ser obesos, no solamente porque hay un hábito de alimentación poco saludable, sino porque tienen el metabolismo más bajo. La genética es importante porque tienen grasa con determinada característica, mitocondrias de menor calidad en sus músculos, etcétera”, asegura la nutrióloga Leonor Robles, de Vidaintegra.

2.- Enfermedades. Un ejemplo claro es el hipotiroidismo, que tiende a causar aumento de peso. “Es modificable con medicamentos, pero puede provocar un aumento del peso. Personas con alguna enfermedad siquiátrica que están con fármacos como antidepresivos, psicofármacos o convulsionantes, aumentarían las ingestas y aumentarían de peso”, explica la especialista. En esta lista también aparecen los inmunosupresores y corticoides, entre otros.

3.- Vivir en la ciudad. “Al tener más acceso a la movilización, las personas caminan menos porque andan en auto o existe facilidad para tomar locomoción colectiva en diversos puntos. Por otra parte, en la ciudad tenemos más acceso a los supermercados, existen negocios de comida poco saludable en cada esquina y la comida es más barata que antes”, especifica la nutrióloga. Hace unos meses se realizó un estudio en California que comprobó que en ciudades poco amigables para los autos, existía menos obesidad. Claro, se camina mucho más o se utiliza la bicicleta con frecuencia.

4.- Jornadas laborales extensas. Influye el orden de las comidas. “Si las personas se pasan mucho rato sin comer, baja el metabolismo y uno tiene menor control sobre lo que come porque le da hambre. Comerá mayor cantidad de lo que encuentre a mano”. Además, nuestras largas jornadas laborales provocan que lleguemos a casa a comer muy tarde, y más encima carbohidratos, que no se gastan y se acumulan como grasa. “Es importante fraccionar las comidas y no comer después de las 8 de la noche”, recomienda Robles.

5.- Hormonas. Afectan toda la vida, pero un periodo en especial. “En el periodo post menopáusico el gasto metabólico disminuye; eso significa que el requerimiento de comida es menor. Para la misma actividad o simplemente para vivir necesitamos menos ingesta, y si seguimos comiendo lo mismo, vamos a aumentar de peso y la grasa en la región abdominal y caderas”. Para aclarar; el ciclo menstrual irregular es una consecuencia de la obesidad. Las mujeres con sobrepeso tienen más posibilidades de tener resistencia a la insulina, y eso provoca hiperinsulinismo, que tiene que ver con trastornos hormonales en algunos casos. “El trastorno ovárico es una consecuencia de una mujer con sobrepeso”.

6.- Publicidad. Así como vemos cuerpos perfectos en televisión, publicidad y revistas, también nos bombardean con avisos y comerciales de comida en abundancia a bajos precios. Si vemos repetidamente bebidas, comida exquisita y ofertones, ¿cómo no tener ganas de comer ese chocolate o hamburguesa con queso y papas fritas? Somos humanos. Quizás deberían bombardearnos con imágenes de frutas y verduras para cambiar los hábitos. Pero sí, igualmente todo depende de nuestra decisión y fuerza de voluntad.

7.- Estrés. En algunas personas el estrés produce necesidad de comer, como para descargar tensión, y a otras les da náuseas y no pueden comer nada. “El estrés produce cortisol, pero no podemos echarle la culpa totalmente a que tenemos el cortisol alto y por eso engordo”, aclara la nutrióloga. También existe la posibilidad que cuando estemos estresados liberemos la hormona hidrocortisona, la cual incrementa la grasa en el cuerpo.

8.- Menos luz. Este año el invierno fue bastante largo, con frío, oscuridad y lluvia; ante eso  pocos se resisten a una comida calórica. “La baja de luminosidad provoca un estado de depresión, y el hecho de comer más puede dar una sensación de bienestar”, apunta Leonor. Un estudio de la Universidad de Northwestern asegura que la luz matutina del sol podría ayudar a sincronizar el reloj biológico, lo cual permite dormir mejor y una menor ganancia de peso. Además, el sol entrega vitamina D, que sería clave en la regulación del peso.

9.- Relaciones de pareja. Es cierto. En la conquista queremos comer todo el día: el último plato de moda, los postres más dulces y cualquier producto importado que venden como gourmet. “Me llegan pacientes que desde que empezaron una relación de convivencia, aumentaron de peso. Cuando están solas comen de una manera ordenada, pero cuando son dos el comer es placentero (y alta en calorías). Además, aparecen los chocolates, van mucho a restaurantes, aumentan el consumo de alcohol, ingestas que estimulan el juego erótico. Los hombres engordan mucho cuando se casan, porque algunas mujeres todavía creen que a los hombres se les regalonea con comida”, dice Leonor.

10.- Compromisos sociales. Más en este mes, todas las reuniones o eventos se mueven por la comida. Cuesta negarse a beber esa preparación de moda o hacer una “excepción” con el plato abundante. Además, la oferta de comida se volvió bastante amplia en Santiago. “Depende del grupo socioeconómico. El más bajo accede más al pan, a los completos, al alcohol; los que se encuentran en niveles socioeconómicos más altos, comen un poquito más gourmet, pero van más a eventos y consumen más bebidas alcohólicas”.

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