Cáncer y alimentación: ¿Qué comer y qué no?

La evidencia científica ha establecido la relación que existe entre una alimentación poco saludable y diversos tipos de cáncer, incluso el de mama.

La obesidad y el sobrepeso han ido en preocupante aumento durante el último tiempo en Chile, liderando nosotras, las mujeres. De hecho un informe divulgado recientemente por la FAO y la OPS, sostiene que un tercio de la población local adulta es obesa, y las chilenas alcanzamos el primer lugar en Sudamérica con un 32,8%.

El alto consumo de productos alimentarios procesados es parte del cambio sociocultural que se ha generado en las últimas décadas. Y la preocupación se multiplica porque factores asociados al sobrepeso y la obesidad influyen como un componente de riesgo sobre el desarrollo de diferentes tipos de cáncer, entre los que podría estar el de mama.

Reforzamos el “podría estar” porque es precisamente ahora cuando se están realizando estudios científicos al respecto. Así lo indicó –en nuestro primer artículo sobre el tema– el doctor Camilo Torres, jefe del equipo de mama del Instituto Oncológico Fundación Arturo López Pérez, FALP. El facultativo nos manifestó la preocupación ante el aumento de cáncer de mama en mujeres menores de 40 años, especialmente en Sudamérica. Entre las causas se está trabajando básicamente el tema de la alimentación. “Se piensa que el exceso de azúcar y grasas saturadas podría estar jugando un papel importante en este aumento del cáncer en mujeres jóvenes”, dijo.

Loreto Moreira, nutrióloga de FALP, coincide. “Quizás aún no hay evidencia científica suficiente, pero en otros tipos de cáncer, como colon, estómago o hígado, está probada la relación entre alimentación y el desarrollo del cáncer. Para el cáncer de colon y recto, por ejemplo, se vio mayor riesgo con el consumo de carnes rojas y carnes procesadas, bebidas alcohólicas y sobrepeso. Para el cáncer de hígado, mayor riesgo con el consumo de aflatoxinas, toxinas producidas por ciertos hongos en cultivos agrícolas como el maíz, el maní, la semilla de algodón y los frutos secos de cáscara dura, como las nueces”.

Frutas peladas

No existe un tipo de dieta específico para quienes padecen de cáncer de mama. “De todos modos, de forma general, se le pide a los pacientes que se alimenten lo más saludable posible, es decir, con un régimen rico en verduras y frutas crudas, idealmente orgánicas; huevos, leguminosas, y en menor medida granos, lácteos y carnes. Y, por supuesto, evitar comidas o alimentos altos en grasa, como la comida chatarra, frituras, embutidos y preparaciones de repostería o pastelería”, explica Moreira.

Sugiere que todo paciente sea evaluado por un nutriólogo y nutricionista para que, de acuerdo a sus requerimientos de calorías, proteínas y vitaminas, se confeccione un régimen a su medida. Sí requieren especiales cuidados quienes se encuentran en tratamientos, como radio y quimioterapia. “Se les pide a los pacientes que sean muy cuidadosos con la preparación de sus comidas. Estrictos en cuanto a la manipulacion de los alimentos y a su preparación; éstos deben estar bien lavados, y en el caso de las frutas, peladas. Esto porque los pacientes sometidos a quimioterapia pueden inmunodeprimirse y con esto estar más proclives a contraer alguna infección”, indica.

La doctora Elena Canales es nutrióloga de Clínica Bicentenario, y destaca la necesidad de una dieta orientada a la disminución de las calorías totales para evitar la obesidad, “lo que genera un estado pro inflamatorio que aumenta los riesgos de cáncer, como el de mama, y del cáncer en general”.

Canales realiza varias recomendaciones para tener en cuenta. Por ejemplo, que en relación a las carnes rojas debemos evitar cocinarlas a la parrilla, “ya que la carbonización de estos alimentos aumenta los radicales libres, que eleva los riesgos cancerígenos. El consumo de aceite de oliva extra virgen tiene excelentes propiedades nutricionales; aporta ácido oléico, que tiene efecto protector que podría prevenir el cáncer de mama y disminuir la agresividad de los tumores. Las grasas provenientes de los productos del mar, que aportan Omega 3, también podrían disminuir el riesgo de cáncer de mama debido al efecto antiinflamatorio demostrado en diversos estudios científicos”.

Para quienes se encuentran en tratamientos de radio o quimioterapia, la doctora Canales sugiere evitar alimentos como el tofu. “Como son en base a proteína de soya, deben ser evitados en paciente con quimioterapia con taxanos. El pomelo, si bien tiene efectos antioxidantes, también tiene efectos sobre algunas proteínas que regulan fármacos utilizados en el cáncer de mamas, como el Tamoxifeno, por lo que no se recomienda su consumo”. Pero este efecto no está presente en otros cítricos, como la naranja o el limón.

Dentro de las recomendaciones de los expertos hay un concepto que nos pareció muy destacable, y es que los estudios demuestran que la extracción de los compuestos (vitaminas, minerales, etcétera), es más eficiente cuando el organismo los obtiene desde los propios alimentos, en comparación con la administración de fármacos que los contengan.

En el 2007, la World Cancer Research Fund International agrupó a 15 científicos de 9 países y a más de 100 críticos (de la ciencia); analizaron 4.500 estudios sobre dieta y cáncer y evaluaron la asociación entre alimentos, bebidas y nutrientes, y el riesgo de contraer distintos tipos de cáncer.

Estas son las recomendaciones de este panel de expertos:

*Evitar el consumo de bebidas gaseosas.

*Limitar/evitar el consumo de comida chatarra.

*Consumir mínimo 5 porciones de frutas y/o verduras al día.

*Limitar el consumo de carnes rojas, y evitar aquellas procesadas.

*Disminuir el consumo de cereales procesados.

Alimentos protectores

*Té verde, posiblemente para el cáncer gástrico.

*Frutas y verduras, contra todos los tipos de cáncer.

*Carotenoides (zanahoria, repollo, pimenton, tomate, espinaca, acelga), vitamina C (frutas cítricas, brócoli, frutillas, melón, tomate, espinaca,) y E (semillas girasol, almendras, aceitunas, albahaca, orégano, aceites vegetales prensados en frío), para todos los cáncer digestivo, de mama, orofaringeo y pulmonar.

* Frutos rojos (arándanos, moras, frambuesas, maqui), todo tipo de cáncer.

En resumen

1.-Debemos privilegiar dietas ricas en frutas, verduras, legumbres y bajas en alimentos refinados.

2.-Mantener el peso corporal.

3.-Dedicar 1 hora al día a caminar rápido o un ejercicio similar.

4.-Limitar el consumo de alcohol, si no del todo, a 2 copas para los hombres, 1 copa para las mujeres, preferentemente de vino tinto.

5.-Limitar el consumo de carnes rojas a menos de 80 gramos por día.

6.-Disminuir el consumo de grasas, en especial de origen animal.

7.-Disminuir el consumo de alimentos salados, ahumados y carbonizados.

8.-Limitar el consumo de sal.

9.-Evitar el uso indiscriminado de suplementos alimentarios, ya que son probablemente innecesarios y posiblemente inútiles.

10.-No fumar ni mascar tabaco.

Dieta Alcalina

Pese a que existe controversia científica al respecto, hay estudios que han demostrado el beneficio de un determinado tipo de alimentación para los pacientes con cáncer en general. Es la alimentación denominada “alcalina”, que consiste en eliminar aquellos alimentos que disminuyen el pH de nuestra sangre y que podría atacar las células malignas. ¿En qué consiste? En eliminar principalmente azúcares y el gluten. El gluten lo encontramos en todas las harinas, por lo que se debe eliminar todo tipo de pan, sean diet, light o integrales. También todas las galletas y las pastas. Estos alimentos se pueden reemplazar por arroz. Se privilegian las frutas y verduras, sobre todo verduras verdes, y se sugiere aumentar el consumo de frutos secos como nueces y almendras.

En el etiquetado de los alimentos, los productos sin gluten están marcados con la sigla “libre de TACC”, que significa libre de Trigo, Avena, Centeno y Cebada.

*Fuente: Doctora Antonia León, nutrióloga de Clínica Mediterránea.