Un detalle que debemos saber para entender el trastorno obsesivo compulsivo

¿Qué puede ser intolerable cuando sufres de este trastorno? ¿Qué es lo que jamás te permitirías experimentar?

Recuerdo alguna vez haber conversado con una mujer sobre el trastorno obsesivo compulsivo. Era mayor, de unos 60 años, y describía lo terrible que había sido para ella tener que lidiar con este problema sola, y en silencio.

Se avergonzaba de su condición, porque temía que su familia o amigos se burlaran de ella. Tenía pensamientos que la acechaban y si no cumplía con sus rituales, la ansiedad se volvía voraz.

Hace algunas décadas, cuando los problemas de salud mental eran tabúes o temas que “se debían tapar”, las personas sufrían el doble. Estaba el miedo a los estigmas sociales y la ignorancia, algo que prevalece en la actualidad, pero que al menos se trata con menos temor.

El trastorno obsesivo compulsivo es bastante más complejo de lo que se piensa. La gente que no conoce sobre esta condición, cree que es sólo perfeccionismo extremo, pero si no se trata y controla, este trastorno puede destruir por completo la vida de quien lo padece.

Hay muchas dimensiones que producen o gatillan el trastorno: la carga genética es importante, pero también, es necesario saber que este trastorno es un tipo de ansiedad. El TOC es ansiedad, y eso explica que se generen crisis de angustia u otros problemas de forma pararela.

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Obsessive Collectors

Ahora, ¿qué factor puede afectar directamente en la intensidad de las obsesiones-compulsiones y en los diagnósticos? La culpa. Un estudio desarrollado por la investigadora italiana Gabriele Melli explica por qué debemos prestar mucha atención a este punto en particular.

Basándose en el análisis de una serie de entrevistas realizadas a 500 voluntarios, Melli y su equipo pudieron determinar que el miedo a sentir culpa gatilla los comportamientos de chequeos obsesivos, una de las formas más comunes en las que se manifiesta el TOC.

Las personas que tuvieron respuestas positivas a preguntas sobre preocupación extrema por equivocarse o “hacer algo mal”, eran justamente las que también afirmaban tener rituales de chequeo o verificación (ej: ¿apagué las luces? ¿cerré bien la puerta?)

Luego, analizaron el papel de la culpa entrevistando a 61 personas diagnosticadas con trastorno obsesivo compulsivo y a otras 47 que se han tratado por trastornos de ansiedad generalizada.

Nuevamente, se comprobó que existe una relación estrecha entre los niveles de culpabilidad que siente una persona y su tendencia a tener compulsiones. Quienes creen que sentir culpa es insoportable, pueden experimentar el trastorno con más intensidad.

Eliminar ese miedo, y entender que somos seres humanos y que es normal que nos equivoquemos, puede ayudar. Es clave que los demás no contribuyan a esa culpa: burlarse de alguien que tiene rituales obsesivos puede ser más perjudicial aún. Tampoco debemos recalcarlo, sobre todo si es sólo por curiosidad.

De todas formas, es algo que debe tomarse con la seriedad que amerita y que debe ser tratado por profesionales.