¡Adiós a la vida sedentaria! Esta fue mi primera semana fitness

La vida laboral y el ajetreo del día a día hacen que sea cada vez más difícil dedicarnos a nuestras actividades extra, convirtiéndonos en muchas ocasiones, en mujeres sedentarias. ¿Les ha pasado?

Por Karen Hernández

Cuando estaba en la universidad, era de lo más activa: terminaban mis clases e iba directo al gimnasio; tenía hora libre y me iba a clases de danza; llegaba el fin de semana y hacía ambas cosas (quedarme en casa sin hacer nada era lo peor que podía pasarme). Sin embargo, cuando me gradué y comencé a trabajar, mi tiempo de actividad física se redujo a ejercitar los dedos en el teclado de la computadora y a subir un par de escaleras para ir al comedor.

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Pronto me di cuenta de que ya no era tiempo lo que me hacía falta, sino energía y ganas. Pensar en el gimnasio después de mis tantas horas en la oficina no era tan buena idea, especialmente porque mi cuerpo pedía a gritos una cama. Perder condición es el terror de todo deportista y peor aún, sentir cómo todo lo que habías trabajado se convierte en grasa acumulada y pellejo colgante.

Mantener tu peso ideal cuando estás sentada tantas horas y con pocas posibilidades de tener una alimentación balanceada es un verdadero martirio  (¿cuántas de ustedes no tienen una dotación de cacahuates japoneses, papas y galletas en su cubículo?) e incluso concentrarte es cada vez más difícil, pues tu mente sólo está metida en la computadora y no tiene ese "respiro" que te da el ejercicio. Conclusión: me volví una sedentaria, hasta el fin de semana (porque sí, aquí hay trabajo hasta sábados y domingos)

Ahora que comencé el reto Energy Fitness, me di cuenta del verdadero impacto que todo ese estrés acumulado, la falta de sueño y la mala alimentación que acompañaron la vida laboral, tuvieron en mi cuerpo.

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Como perdí músculo y me volví un pellejo colgante y sin forma, me propuse a hacer ejercicios que nunca antes había hecho y que me ayudaran a tonificar y mejorar mi condición física.  Mi rutina dentro del reto consiste en darle seguimiento a las clases que impliquen ejercicios cardiovasculares como Pound (una combinación de baile con percusión que ayuda a tonificar abdomen, brazos y piernas), Street Dance (una combinación zumba con hip hop), Fusion Dance (una divertida rutina de baile que incluye mucho merengue y movimientos de cadera)  y Danza Caliente (¡au!).

La verdad es que no soy muy buena para eso del baile así que no sólo pondré a trabajar mi cuerpo sino también mi mente para tener mejor coordinación (porque soy de las que se caen caminando con zapatos bajos).  Hasta el momento, sobreviví a la clase de Pound,  con todo y que me golpeé con el equipo (una especie de baquetas de bateria con la que sigues los movimientos) y a la de Fusion Dance (donde me costó agarrarle al ritmo al maestro. ¿Ven la patada que doy casi al final del video?  Eso no iba, mi pie reaccionó así). 

Poco a poco iré contándoles mi experiencia y si logro hacer que mis pies coordinen  con la música. Y claro, también les contaré si logro recuperar el aliento como antes, porque creanme, me desacostumbré tanto que a media clase se me va el aire.

Eso sí, amo la forma en la que #EnergyFitness convierte la danza en una actividad deportiva que no sólo te ayuda a tonificar y bajar de peso, sino que te divierte y te relaja.