¿Perfeccionismo? Una breve lista sobre cómo te perjudica

Nada es perfecto, o sea, estás luchando contra algo que es irreal.

Si observas a niños pequeños haciendo distintas actividades, podrás identificar fácilmente a los que son perfeccionistas. Al contrario de los niños que hacen lo que tienen que hacer “como salga”, el perfeccionista seguirá intentándolo hasta lograr una mejor versión.

Podríamos creer que esta es una característica familiar, que se genera en un contexto en que los padres o hermanos también tienden a comportarse de esa forma, pero no siempre ocurre. Hay madres que no son perfeccionistas, y sus hijos lo son en extremo.

¿Qué hay detrás de esta forma de ser? Antes que todo, inseguridad. Una persona que no considera suficientes sus capacidades, siempre tratará de lograr lo imposible para cumplir con las expectativas propias y de los demás.

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El problema, es que vivimos en una sociedad que valora lo perfecto, sin embargo, el ser humano nunca lo será y es ahí cuando entra la comparación: “si ella puede hacer eso o ser así, ¿por qué yo no?”.

Tu afán de perfeccionismo te perjudica en varios aspectos de tu vida. Te hace esclava de ti misma, hace que te enfoques en el exterior, en lo que se ve y no en la esencia natural, en lo humano.

– Te estresa, porque tus diálogos mentales no paran nunca y te presionas para alcanzar un nivel que no siempre es necesario. Pero es un círculo vicioso, porque al intentar que todo sea perfecto, te estresas y esa tensión afecta directamente en tu productividad.

– Te conviertes en alguien que evita: como tu mente funciona a partir del “todo o nada”, a veces consideras que es mejor evitar hacer cosas porque te aterra que no resulten como tú quieres. Buscas “el momento perfecto”, pero eso no existe. Ahora es el momento.

– Te aterra equivocarte. No soportas la idea de fracasar, así que evitas hacer cosas nuevas. Vives atrapada, con ansiedad y te niegas a ti misma la felicidad.

– Te cuesta delegar responsabilidades, porque no confías en que los demás lo harán bien. No permites la posibilidad de que los demás crean que no eres capaz de hacerlo todo, por eso, te llenas de tareas y te estresas.

Trata de enfocarte en el presente, en lo que puedes hacer, y no seas tan dura contigo misma. Eres un ser humano, tienes derecho a fallar.