Estos son los cambios que debes hacer en tu alimentación en 2017

Llegó el momento te plantearnos propósitos para el nuevo año y qué mejor que cuestionarnos el cómo estamos comiendo y mejorar este aspecto, tan importante para nuestra salud. Una experta nos dice cómo podemos empezar el año haciendo cambios en nuestra dieta que realmente marquen la diferencia.

Por Daniela Marabolí, nutricionista de la Universidad San Sebastián

El término de un año y el inicio de uno nuevo, es una excelente oportunidad para replantearse, no solo desde un punto de vista emocional, sino que además desde el plano de la salud.

DESCUBRE MÁS

 

La alimentación y la actividad física son determinantes en la calidad de vida, debido a que ambos condicionan nuestro estado nutricional y son factores de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes, la hipertensión y la dislipidemia. Por estos motivos, es importante que una de las metas para el nuevo año sea generar cambios de hábitos.

La base para generar modificaciones este 2017 y obtener resultados positivos desde el punto de vista nutricional, debe comenzar por adquirir hábitos de alimentación, respetando los tiempos de comida y los horarios.

Recuerda que son 4 comidas principales y que lo recomendado es consumir una colación a media mañana para evitar tiempos prolongados de ayuno, estos son:

Desayuno – Colación- Almuerzo – Once – Cena

Lo ideal es que adaptes los tiempos de comida a tus horarios, sin que pasen más de 3 a 4 horas entre una comida y otra. Si los "picoteos" son parte de tu rutina, trata de dejarlos poco a poco, para que puedas ordenar tus horarios.

Para los nutricionistas es fundamental educar a las personas y no someterlas a planes de alimentación o "dietas" extremas; ya que lo que se pretende es generar modificaciones paulatinas, con el objetivo de que se puedan prolongar en el tiempo; aunque sean pequeñas, cada logro es muy importante para que estos avances perduren.

Por lo mismo, si acostumbras a consumir bebidas gasificadas comienza disminuyendo la cantidad y reemplazando por agua o jugos saborizados sin azúcar hasta que tu consumo habitual llegue a 0. Recuerda que la bebida no es hidratante y que se necesitan 2 litros de agua aproximadamente al día para tus necesidades básicas.

Si detectas que tu consumo de frutas y verduras es bajo comienza a incorporarlas a tu alimentación. La recomendación es de 3 porciones de frutas y 2 de verduras crudas y de distintos colores. Intenta comenzar incorporando una porción más de la que consumes hasta que llegues a lo deseado.

La reconocida "comida chatarra" que es alta en calorías y sodio, y muy pobre en nutrientes; se puede reemplazar por snack saludables como un puñado de frutos secos naturales (sin sal ni azúcar) intentando que sea en el horario de la colación. Si acostumbras a consumir estos productos disminuye la frecuencia y déjalos para ciertas ocasiones.

Nuestra población general, presenta un alto consumo de pan; si bien puede formar parte de nuestra alimentación, se debe limitar su consumo según las características de la persona, a no más de 2 unidades diarias (1 en el desayuno y 1 en la once) y evitarlo el resto del día. Además, se deben seleccionar los acompañamientos reemplazando los altos en grasa (mantequilla, jamón de cerdo, paté, salame, mortadela, queso amarillo) o azúcar (manjar, mermelada, dulce de membrillo, miel) por otros que sean ricos nutricionalmente como 3 cucharadas de palta, 1 huevo (sin aceite), 1 rodela de quesillo, 1 rebanada de jamón de pavo; lo que se puede complementar con tomate, lechuga, entre otros.

Por otro lado, si no realizas actividad física busca alguna actividad que sea de tu agrado y te mantenga activo, intenta realizarla durante 30 minutos 3 veces a la semana para que de a poco se haga parte de rutina y comiences a beneficiarte.

Recuerda que llevar un estilo de vida saludable, es tu decisión. Si quieres una mayor asesoría en tu proceso no dudes en consultar a un nutricionista.