El cerebro de una persona que sufre anorexia se transforma para eliminar el apetito

Se calcula que esta enfermedad afecta entre el 0.5% al 3% de la población mundial de adolescentes.

La anorexia o anorexia nerviosa es una enfermedad silenciosa. Muchas veces disminuida por terceros que ven en ella sólo un prejuicio; pero que definitivamente tiene consecuencias peligrosas si no es tratada de manera correcta.

En Chile, hasta el momento no hay datos estadísticos oficiales sobre este tipo de trastornos alimenticios. Los últimos entregados por el Ministerio de Salud son del 2007 e indicaban que desde el año 2005 al 2007 este tipo de enfermedades habían aumentado en un 97% y en un 115% en el rango etario de 10 a 19 años.

Y es una problemática que hay que resolver.

Según la OMS del total de pacientes que recibe tratamiento oportuno para combatir la anorexia, después de cinco años, el 12% se vuelve crónico, aumentando hasta el 15% en diez años. Por lo que se vuelve imprescindible la detección temprana.

El problema es que es una enfermedad con pocos signos visibles desde el exterior lo que nos lleva a preguntarnos…

¿Cómo soportan aquellos que sufren de anorexia la privación de comer?

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Foto: clinicabalut.com

Al parecer, un grupo de investigadores de la Universidad de Colorado encontraron una explicación.

Hay evidencia que señala que el cerebro de mujeres que sufren trastornos como anorexia nerviosa o bulimia, muta, otorgándoles la facultad de suprimir el apetito.

Es sencillo; cuando ciertos parámetros bajan como por ejemplo la cantidad de azúcar en la sangre, el hipotálamo (parte del cerebro encargada de controlar el hambre) envía señales generando la necesidad de comer.

Estas señales llegan a la parte de nuestra cabeza en las que tienen lugar las funciones ejecutivas como la planificación o la toma de decisiones. Acá, ya residen factores externos que funcionarían como motivadores que influirían en nuestras ganas de comer como por ejemplo no comer por un deseo de perder peso o comer porque encontramos apetecibles los platos de comida que vemos.

Todos estos procesos cognitivos son modificados en personas que sufren de este tipo de enfermedades. Explicando la capacidad para ignorar el hambre.

El estudio, publicado en el diario Translational Psychiatry (Psiquiatría translacional) observó la función cerebral de 26 mujeres sanas, 26 mujeres con anorexia y 25 mujeres con bulimia nerviosa al momento de proba azúcar.

Comandado por el Dr. Guido Frank; profesor adjunto de psiquiatría y neurociencia en la Universidad de Colorado, explica a Broadly que:

En las mujeres sanas, el flujo de información mientras probaban azúcar iba desde el hipotálamo hasta las zonas que dirigen la motivación (…) En las mujeres con anorexia o bulimia nerviosa el flujo de información iba en la dirección contraria.

Es decir, en las mujeres que padecían anorexia o bulimia la información llega primero a la zona de motivación en nuestro cerebro, ignorando las señales que enviaría el hipotálamo.

Frank continúa:

Creemos que el miedo a ganar peso anula las señales procedentes del hipotálamo (…) Cuando [las anoréxicas] prueban algo dulce, por ejemplo, hay una respuesta automática que dice: ‘No hagas eso’. Probablemente se trate de una respuesta aprendida, pero es una respuesta difícil de revertir porque está impulsada por la ansiedad.

El siguiente paso a identificar, es que sustancias químicas son las que actúan en estos procesos para poder combatirla farmacológicamente.

Sin embargo, como es sabido esta enfermedad no ataca solo mujeres. Los hombres con anorexia o trastornos alimenticios son una realidad. El problema radica en su minoría.

El mismo doctor Frank lo señala:

En el caso de hombres con trastornos alimentarios, es muy difícil reclutar suficientes sujetos como para obtener resultados fiables… También nos estamos ocupando de eso, pero es un proceso muy, muy largo.